La nueva edición de Lunwerg adapta el clásico de Homero con texto de Barry B. Powell e ilustraciones de Joanna Lisowiec, una autora visual vinculada al grabado, la textura impresa y la tradición gráfica del folklore. El volumen llega a librerías hoy.

La nueva edición ilustrada de Odisea recupera el poema atribuido a Homero a través de una adaptación de Barry B. Powell, especialista en estudios clásicos, y de las ilustraciones de Joanna Lisowiec, una creadora visual cuyo trabajo se mueve entre la ilustración editorial, el diseño, el grabado y la imagen impresa. El libro, de 256 páginas, propone una puerta de entrada contemporánea a uno de los grandes relatos de la literatura occidental: el largo regreso de Odiseo —o Ulises, en su tradición latina— desde Troya hasta Ítaca.
La ilustradora, diseñadora y grabadora nació en Polonia, vive actualmente en Reino Unido y se formó en Ilustración en el Edinburgh College of Art, donde desarrolló una especial relación con el linograbado y sus cualidades gráficas más rotundas: la línea marcada, la textura, la síntesis formal y esa presencia física de la imagen que parece salir de una matriz tallada. Su agencia, Folio Art, explica que Lisowiec ha desarrollado técnicas digitales que imitan el linograbado y el grabado, lo que le permite trabajar con una estética tradicional dentro de un flujo contemporáneo.
La relación entre una estética de raíz antigua y una producción visual contemporánea encaja de forma natural con La Odisea. El texto homérico ha sido representado durante siglos en cerámicas, relieves, manuscritos, pintura, grabado, libros ilustrados y cine. Ilustrarlo hoy implica ver de qué manera se traduce visualmente un relato atravesado por dioses, tormentas, animales, metamorfosis, deseo, muerte y memoria. En el caso de Lisowiec, su lenguaje cercano a la imagen tallada permite conectar con la tradición gráfica del mito sin convertir el libro en una reconstrucción arqueológica.
El lanzamiento coincide, además, con un renovado interés por la epopeya homérica fuera del ámbito estrictamente literario. En 2026 se estrena The Odyssey, la adaptación cinematográfica dirigida por Christopher Nolan, con Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya y Charlize Theron en el reparto. Universal presenta la película como una epopeya de acción mítica rodada con tecnología IMAX y con estreno previsto para el 17 de julio, apenas dos días después de la llegada del libro a librerías.
El clásico como imagen
Lisowiec ha trabajado para editoriales e instituciones como Penguin Random House, Faber & Faber, Ebury, HarperCollins, National Trust, British Library, Pavilion Books o Profile Books, y su portfolio muestra una relación constante con el libro, la cubierta editorial, el packaging, la naturaleza, el folklore y la narración visual. En su propia web aparecen proyectos como The Serpent, Siren, Maelstrom & Myth, Britain’s Birds, The Short Philosophy of Birds, The Stubborn Light of Things o The Wolf Hall Companion, títulos que permiten reconocer un interés continuado por la literatura, el mundo natural y los imaginarios simbólicos.

La imagen no solo ilustra lo que el texto cuenta; también ayuda a ordenar el viaje, a fijar escenas, a condensar símbolos y a abrir un espacio de lectura para quienes quizá llegan al clásico desde la cultura visual antes que desde la filología. La Odisea es un relato de episodios muy poderosos —el cíclope Polifemo, las sirenas, Circe, Calipso, el descenso al inframundo, el arco de Odiseo, la espera de Penélope— y cada uno de ellos arrastra una larga memoria iconográfica.
Barry B. Powell, por su parte, aporta al volumen una adaptación pensada para acercar el texto a lectores actuales. Powell es un estudioso de los clásicos especialmente vinculado a Homero, la épica griega y la transmisión de la literatura antigua. Su trabajo en esta edición busca ofrecer una versión accesible de una historia que conserva intacta su potencia narrativa: un hombre que quiere regresar a casa, una familia que resiste su ausencia, un palacio ocupado por quienes abusan del poder y un mundo donde cada gesto tiene consecuencias morales.
La combinación de adaptación textual e ilustración permite leer esta Odisea como un objeto editorial situado entre varias tradiciones. Por un lado, la de los clásicos adaptados para nuevos públicos. Por otro, la del libro ilustrado como artefacto cultural, capaz de activar una obra antigua desde el diseño, la composición, el ritmo visual y la materialidad. Y, además, la de la imagen impresa como forma de memoria. La epopeya de Homero nació en la oralidad, pero su supervivencia ha dependido siempre de los soportes que la han vuelto a fijar: la escritura, la copia, la edición, la traducción, la ilustración y ahora también el cine.

Una epopeya sobre el regreso
La Odisea fue compuesta probablemente en torno al siglo VIII a. C. y se atribuye, como la Ilíada, a Homero, figura situada entre la historia, la oralidad y el mito literario. Antes de que existiera una tradición escrita plenamente consolidada, los aedos transmitían relatos épicos de generación en generación. En ese contexto, la escala de los poemas homéricos resulta todavía asombrosa: relatos de miles de versos capaces de articular aventuras, genealogías, conflictos morales, intervenciones divinas y retratos psicológicos con una complejidad que sigue sosteniendo lecturas contemporáneas.
El viaje de Odiseo desde Troya hasta Ítaca es una larga negociación con la muerte, el deseo, la astucia, la memoria y la identidad. Odiseo es, según la tradición, el hombre de las
«muchas vueltas»: un héroe que no vence por fuerza bruta, sino por inteligencia, capacidad de adaptación y habilidad para leer cada situación. Frente a él aparecen monstruos, dioses, naufragios y tentaciones, pero también dilemas profundamente humanos.
Uno de los grandes ejes de la obra es la xenia, la ley sagrada de la hospitalidad. En la sociedad homérica, acoger al extranjero era una obligación moral y religiosa. Antes de preguntar quién era, había que alimentarlo, protegerlo y ofrecerle refugio. La conducta de los personajes se mide muchas veces por su relación con esa norma. Polifemo representa su negación brutal; Eumeo, el porquero fiel, encarna en cambio una forma humilde y profunda de nobleza. La epopeya deja así una idea muy clara: la dignidad no depende del rango, sino del comportamiento.
También Penélope y Telémaco adquieren en la obra una importancia que va más allá de la espera del héroe. Penélope no es solo símbolo de fidelidad, sino una figura inteligente, capaz de resistir durante años la presión de los pretendientes y de poner a prueba al propio Odiseo cuando finalmente regresa. Telémaco inicia el relato como un joven inseguro que debe construir su lugar en ausencia del padre. La Odisea es, por tanto, una historia de viaje, pero también de casa sitiada, de poder usurpado, de maduración y de legitimidad.
La publicación de esta adaptación ilustrada coincide con un momento en el que los clásicos vuelven a circular con fuerza en formatos híbridos: ediciones visuales, novelas gráficas, relecturas juveniles, adaptaciones audiovisuales y proyectos editoriales que buscan activar obras antiguas desde lenguajes contemporáneos.
Odisea, publicada por Lunwerg en formato rústica con solapas, tiene 256 páginas, unas dimensiones de 18 x 23 cm y un precio de 27,90 euros. Está disponible en librerías.












