Vivimos en tiempos en los que pedir una hamburguesa puede convertirse, sin que te des cuenta, en un acto político. Con la polarización de hoy en día, las marcas se encuentran caminando sobre una cuerda floja entre la neutralidad y la oportunidad de incidir en el debate social.
Sin embargo, no todas las compañías están listas para saltar al ruedo y ensuciarse las manos con los temas candentes del momento. ¿Deben hacerlo? La respuesta es, como muchas veces, depende.