Júlia Solans es una todoterreno. Igual te ilustra un texto, que se inventa una conversación con su gata, que arremete contra la política o presenta un programa sobre diseño en televisión con una naturalidad casi desarmante. No es fácil encontrar una profesional tan flexible, tan multifacética. Es de esas personas que siempre te gustaría tener en tu equipo. Y quizá por eso su brillantez es doble, o triple. En esta entrevista previa a su participación en Serifalaris descubrimos a una Júlia en toda su dimensión. Sin filtros, sin discursos complacientes y con esa mezcla de lucidez, ironía y honestidad que la define. Todo apunta a que será una de las intervenciones que más van a dar que hablar en Getxo.

Vienes de la ilustración, la dirección de arte y también de la divulgación en medios. ¿En qué momento decides que contar el diseño es casi tan importante como hacerlo?
A mí me fascinan las historias porque detrás de las buenas historias está todo lo que vale la pena. Me gusta conocer las historias que nos han precedido para poder entender el presente del diseño. Siento mucha curiosidad por saber cómo las personas llegan a tal o cual decisión.
Además, hay tantas formas de ver, hacer y entender el diseño que no caben en una sola vida, y yo, como diseñadora, no podría jamás hacerlas todas. Así que cuando me han ofrecido hacer proyectos de divulgación en medios (TV2 / TV3 o en Catalunya Radio) y explicar las cosas como yo las veo, siento que es como tener el ticket dorado famoso para asomarme a estos mundos infinitos y poder contarlos. Es divertido.
Sueles hablar de creatividad, pero también de ansiedad, de proceso, de dudas. ¿Por qué crees que es importante poner eso encima de la mesa?
En el proceso de desarrollarse como persona y ser humano, en paralelo a hacerse diseñador o diseñadora, existen una serie de etapas vitales que son imposibles de separar de lo que hacemos como profesionales. Si el mundo se derrumba, ¿podemos sostener el peso del día a día de igual forma? Pues eso, yo creo que no, que todo lo que nos envuelve nos condiciona.
Así que cuando me invitan a charlas quiero poner sobre la mesa temas universales tan mundanos como la ansiedad, las dudas, la pérdida de inspiración, la rabia, la vejez, … para poder entablar diálogos sobre temas espinosos de los que no siempre hablamos abiertamente.


Tu tono es directo, a veces irónico, incluso incómodo. ¿Crees que al diseño le falta más honestidad en cómo se cuenta a sí mismo?
Creo que el diseño sólo es un reflejo de la sociedad. No es un ente autónomo que piensa y decide por sí mismo, sino que se construye para dar respuesta a los retos y las necesidades que van surgiendo. Ahora que las sociedades occidentales se han vuelto tan individualistas, el diseño se ha vuelto egoísta. Ha olvidado su función social.
Quiero creer que el diseño es una herramienta que nos permite pensar mejor, pero no es ajeno al momento.


Serifalaris tiene un público muy atento, que pregunta y cuestiona. ¿Vienes preparada para eso? ¿Qué tipo de conversación te gustaría generar allí?
Pues la verdad es que no me he preparado para eso, no. Pero en mi defensa diré que llevo meses mentalizándome y visualizando una barra llena de croquetas y pintxos. Creo que esa es la lengua que hará que nos entendamos entre todos y todas.
(La verdad que estoy nerviosísima y ahora mismo no puedo responder a esta pregunta sin que me dé un ataque).
Si tu charla tuviera titular —en plan “voy a liarla”—, ¿cuál sería? ¿Qué se va a encontrar alguien que se siente a escucharte?
Hace alrededor de un año que he dejado de ver bien, le llaman vista cansada y he tenido que hacerme unas gafas progresivas. No puedo estar sentada mucho rato porque de repente tengo ciática. Han dejado de interesarme las cosas que son tendencia, “lo más”, “lo mejor”, “lo último” y “lo más moderno”. Me gusta el diseño que funciona porque me emociona. Me aburre la inteligencia artificial, los reels de Instagram que empiezan con “¿Sabías que lo estás haciendo mal?”, me harta el diseño que no se compromete y temer el día en que no tenga trabajo porque estoy desfasada. De eso quiero hablar. De que me hago vieja y que no pensaba que me iba a suceder a mi.














