Anthropic acaba de presentar Claude Design, una herramienta capaz de generar prototipos, presentaciones, microsites, landings y otras piezas visuales a partir de instrucciones en lenguaje natural y contexto previo de marca.
La novedad no está solo en que produzca pantallas o decks con rapidez, sino en cómo desplaza el punto de partida del trabajo visual: ya no hace falta abrir un programa de diseño para empezar a dar forma a una idea. Basta con describirla, corregirla y empujarla desde la conversación. Y ese cambio, que la prensa tecnológica está leyendo en clave de productividad y competencia entre plataformas, obliga a mirar otra vez una pregunta incómoda para el sector: qué parte del diseño sigue siendo oficio cuando la primera ejecución deja de requerir una herramienta especializada.