Marisol Ruiz es partner y executive strategic consultant en Move Branding, la consultora creativa y estratégica con sede en San Sebastián especializada en construcción y transformación de marcas. En esta entrevista aborda el papel que desempeña el estudio cuando una marca incorpora obra o elementos gráficos de Eduardo Chillida a su identidad visual, una labor que, según aclaran, no pasa por gestionar el legado del artista —responsabilidad que corresponde a la Fundación Chillida y a su sucesión—, sino por acompañar esos procesos desde el respeto, el rigor técnico y la coherencia visual.

¿Cuál es el papel de Move Branding cuando una marca incorpora obra de Eduardo Chillida en su identidad o en un proyecto de marca?
Es un privilegio trabajar para marcas basadas en la obra de Chillida y contribuir con nuestro trabajo a la difusión de su legado. Primero porque adentrarnos en la mirada de Eduardo Chillida, un artista universal al que admiramos y entender su manera de habitar el espacio nos permite crecer como diseñadores y como personas. Y segundo porque asumimos la responsabilidad de diseñar para marcas que en su identidad contienen mucho más que logotipo, una obra de arte, nos recuerda que el diseño debe ser invisible para dejar que la potencia del artista sea la que hable. Nuestra función es el rigor: asegurar que los ingredientes gráficos originales se mantengan puros. En el día a día, esto se traduce en una supervisión constante de la cromática, la morfología del trazo y la gestión del vacío. Proteger estas marcas va más allá de “diseñarlas bien”; hablamos de integridad y responsabilidad cultural.
En términos de identidad visual, cuando una marca decide integrar obra de Eduardo Chillida en su identidad visual, ¿qué rol juega Move Branding en ese proceso? ¿y cómo aseguran que la traducción al sistema de marca mantenga la coherencia y la esencia del universo del artista?
El lenguaje ya fue definido por el artista y nuestra labor como consultora de diseño es velar porque éste se refleje con respeto a la obra, rigor técnico y responsabilidad en los proyectos que a nosotros nos encargan.
Nuestro compromiso como diseñadores es ayudar a que las marcas conecten con sus públicos y, en ese sentido, cada pieza, material o herramienta de comunicación tiene que respirar el aroma y la estética de una obra que marca, con su protagonismo, el estilo de la identidad de la marca. Nuestra labor es un ejercicio profundo de respeto e interpretación de la esencia del artista, para aplicar estos aprendizajes en cada herramienta de marca que diseñamos.
Cuando surgen proyectos, publicaciones, exposiciones o iniciativas de marca que incorporan obra de Eduardo Chillida, ¿cómo se traduce ese cuidado por preservar la esencia del artista en aplicaciones concretas? ¿Ejemplos de este enfoque?
Nuestra labor es un ejercicio de interpretación del lenguaje del artista para proyectar la marca desde el respeto y el rigor creativo. Lo vivimos de forma integral en el proyecto de Chillida Leku, que supuso un reto de revitalización y actualización de la marca para adaptarla al siglo XXI. Partimos de una reflexión sobre el propio naming: decidimos eliminar capas y prescindir de la palabra “museo” para elevar el concepto de Leku (lugar) a una categoría global. El objetivo fue transformar el espacio en un destino emocional donde el arte y la tierra se funden, asegurando que la parte tipográfica estuviera balanceada y funcionara con precisión en todos los soportes, desde la señalética integrada hasta el entorno digital.
Este enfoque también lo aplicamos en la evolución de la marca UPV/EHU. El logotipo original de Eduardo Chillida es un emblema que parte de la cultura para abanderar la educación. En nuestra última intervención, realizamos una apuesta estratégica por la fuerza del nombre propio: simplificamos el imagotipo destacando las siglas EHU. Buscábamos modernizar la imagen y mejorar su presencia digital sin perder el alma del trazo original. Aquí, el legado conecta con un sistema visual flexible donde la tipografía propia la EHU Type actúa como la voz del conocimiento. En ambos casos, nos guiamos por unas reglas del juego claras: el respeto a la obra, la eliminación de lo accesorio para evitar ruidos visuales, la funcionalidad técnica y la preservación del origen, retirando usos arbitrarios, como el positivo/negativo, que desvirtúan la concepción inicial de la pieza.
La gestión de una marca artística también implica cuestiones legales y económicas. ¿Participáis en la supervisión de derechos de propiedad intelectual, licencias o desarrollos de merchandising vinculados al legado de Chillida, o esa parte corresponde exclusivamente a la fundación y sus equipos jurídicos?
Las cuestiones legales, de propiedad intelectual o de licencias son competencia exclusiva de la Fundación y los equipos jurídicos de la Sucesión Chillida. Ellos son los legítimos propietarios y gestores del legado.
El papel de Move Branding se sitúa en un plano estrictamente estratégico y de consultoría de marca. Nuestra labor no es jurídica, sino que actuamos como ‘guardianes de la coherencia’. Desde la confianza y la profesionalidad, nuestra misión es guiar y aportar una visión experta sobre cómo puede proyectarse esa marca en el mundo actual. Siempre desde el respeto y dejando espacio a los verdaderos protagonistas.

















