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El evento Back to Mine, que marcó a una generación de estudiantes y profesionales del diseño en sus ediciones de 2010 y 2011, celebra una nueva convocatoria el próximo 7 de mayo con un programa que reivindica el oficio, el proceso y la cultura material en plena era digital.

Dieciséis años después de sus primeras ediciones, Back to Mine vuelve a escena. El próximo 7 de mayo, el teatro de Salesianos Atocha acogerá la tercera edición de este encuentro dedicado a estudiantes y profesionales de la creatividad y el diseño, impulsado de nuevo por el Departamento de Artes Gráficas del centro junto a Eduardo Leal.
La cita recupera un formato que dejó huella a comienzos de la década de 2010, cuando por su escenario pasaron perfiles como Boamistura, Tavo Ponce o el estudio Milrayas. Aquellas jornadas funcionaron como un espacio de intercambio directo entre profesionales en activo y estudiantes, en un momento en el que las redes sociales aún no monopolizaban la conversación sobre diseño.
Ahora, en un contexto radicalmente distinto, Back to Mine se plantea como una pausa consciente frente al ritmo acelerado del sector. La propuesta no es tanto nostálgica como estratégica: volver a poner el foco en el proceso, en el aprendizaje desde el error y en la dimensión física del trabajo creativo. En un ecosistema dominado por la inmediatez y la producción constante de contenido, el evento reivindica el tiempo lento y el contacto directo como herramientas de conocimiento.

El cartel de esta nueva edición reúne a perfiles diversos que conectan distintas áreas de la práctica contemporánea. Participarán representantes de Xerox, así como profesionales como Elena Juárez, Daniel Llorente, Bárbara Plazas, Ángel Espinosa, Joaquín Truyol y Pepe Cruz Novillo Jr.. Un conjunto heterogéneo que refleja la amplitud del campo del diseño actual, desde la identidad corporativa hasta la producción gráfica.
El evento cuenta además con el respaldo de empresas vinculadas al sector como Antalis y Truyol Digital, reforzando ese vínculo entre formación, industria y práctica profesional que ha caracterizado históricamente a este tipo de encuentros.
Más allá del programa de ponencias, esta edición adquiere un valor simbólico añadido: servirá también como marco para celebrar el 25º aniversario de la primera promoción de Artes Gráficas de Salesianos Atocha. Un gesto que conecta varias generaciones de profesionales formados en el centro y que subraya el papel de las escuelas como espacios clave en la construcción de la cultura visual contemporánea.

La decisión de mantener el acceso gratuito refuerza esa vocación abierta del evento, que busca facilitar el encuentro entre perfiles en distintos momentos de su trayectoria. En un sector donde la formación continua se ha convertido en una necesidad constante —y a menudo costosa—, este tipo de iniciativas adquieren un valor específico.
Back to Mine regresa, por tanto, en un momento en el que el diseño parece debatirse entre la aceleración tecnológica y la necesidad de recuperar ciertos fundamentos. No es casual que lo haga desde una escuela y no desde un gran escenario institucional o corporativo. Hay algo en ese origen —en el aula, en el taller, en el aprendizaje compartido— que sigue siendo difícil de sustituir.
La incógnita, quizá, no es tanto si el evento logrará replicar el impacto de sus primeras ediciones, sino qué tipo de conversación será capaz de generar hoy. Porque si algo ha cambiado en estos años no es solo la herramienta o el contexto, sino la propia manera en que los diseñadores se relacionan entre sí, con su trabajo y con el mundo que les rodea.
El 7 de mayo será, en ese sentido, algo más que una cita puntual. Será una oportunidad para medir hasta qué punto sigue siendo necesario —o incluso urgente— volver a lo esencial.














