Después de quince años y 23 ediciones, el festival valenciano de autoedición gráfica y sonora, Tenderete, atraviesa una situación económica que amenaza su continuidad. El colectivo Vendo Oro ha puesto en marcha una campaña para recaudar 18.000 euros antes del 5 de octubre y poder organizar una nueva edición de Tenderete en 2027.

«Tenderete está jodido». Con una frase poco habitual en una campaña de financiación, pero bastante difícil de malinterpretar, el colectivo Vendo Oro ha explicado la situación económica que atraviesa uno de los encuentros vinculados a la autoedición, la ilustración, el cómic y la gráfica independiente con mayor recorrido de València.
Tenderete nació en 2011 y desde entonces ha celebrado 23 ediciones. Lo que comenzó ocupando espacios pequeños y vinculados a la cultura alternativa fue creciendo hasta pasar por lugares como La Mutant, el Centre del Carme o, en su última edición, La Rambleta. Durante estos quince años ha reunido proyectos editoriales y gráficos nacionales e internacionales alrededor de una feria de publicaciones acompañada de talleres, charlas, exposiciones y conciertos. La edición celebrada los días 4 y 5 de enero de 2026 congregó a más de 120 proyectos.
Ahora su continuidad está en cuestión. Vendo Oro, la asociación responsable del festival, ha abierto una campaña de financiación colectiva con un objetivo mínimo de 18.000 euros. El dinero no se plantea para ampliar Tenderete, sino para recuperar el equilibrio económico del proyecto y poder abordar una nueva edición en 2027 manteniendo su carácter gratuito para el público.
Una cadena de problemas económicos
La situación tiene su origen, según relata el propio colectivo, en varios acontecimientos acumulados durante los meses anteriores a la última edición. Vendo Oro sostiene que descubrió que la persona que se ocupaba de sus cuentas se había apropiado del dinero disponible de la asociación, dejándola sin fondos y con pagos pendientes a Hacienda, gestoría y algunos proveedores. Se trata, por tanto, de la versión ofrecida públicamente por los organizadores en su campaña de financiación.
Ante esa situación, las personas integrantes del colectivo decidieron continuar con la edición prevista y aportar dinero de su propio bolsillo, confiando en poder compensarlo posteriormente mediante ayudas, subvenciones y patrocinio. Tampoco funcionó. Vendo Oro asegura que su patrocinador principal decidió retirar la ayuda después de que el colectivo le explicara lo sucedido y que, además, dos subvenciones públicas con las que contaban finalmente fueron denegadas.
El resultado es especialmente delicado para una estructura que funciona sobre una base esencialmente voluntaria. Desde Vendo Oro aseguran que las personas encargadas de organizar Tenderete no han cobrado por este trabajo desde que comenzó el festival en 2011. La financiación se destina, en cambio, a cubrir los costes materiales del encuentro y los honorarios de quienes participan profesionalmente en determinadas actividades.
Los 18.000 euros permitirían sanear la deuda asumida internamente y cubrir los mínimos necesarios para volver a celebrarlo: alquiler del espacio, mesas y sillas, equipo de sonido, seguro de responsabilidad civil, impresión de cartelería, productos de la barra y honorarios para quienes imparten talleres y charlas o participan en los conciertos. Si la recaudación supera esa cantidad, la organización contempla recuperar también ayudas para viajes y alojamiento de participantes internacionales, documentación fotográfica y audiovisual y personal externo de apoyo.
Hasta el 5 de octubre
Tenderete se encuentra ahora ante una fecha concreta. Vendo Oro se ha dado hasta el próximo 5 de octubre para alcanzar los 18.000 euros y disponer del margen necesario para comenzar a organizar la edición de 2027. En el momento de consultar la campaña, la recaudación superaba ya los 12.000 euros, con más de 400 aportaciones, aunque la cifra continúa cambiando conforme llegan nuevas donaciones.
La amenaza de desaparición llega precisamente cuando Tenderete acaba de cumplir quince años. Durante este tiempo, el festival ha pasado de una primera edición organizada en un edificio en ruinas del barrio del Carmen a ocupar instituciones y espacios culturales de mayor capacidad, pero ha mantenido una idea que está en el centro de su funcionamiento: ofrecer un lugar donde proyectos pequeños, publicaciones difíciles de encajar en circuitos comerciales, fanzines, cómic, ilustración y experimentación gráfica puedan encontrarse con su público.
Ahora esa estructura depende de que la financiación colectiva permita volver, al menos, al punto de partida. «El objetivo de la campaña no es hacer crecer Tenderete ni cambiar su modelo, sino asegurar su continuidad y mantenerlo gratuito y accesible», resume Vendo Oro. Sin alcanzar esos 18.000 euros, advierte el colectivo, no habrá Tenderete en 2027.
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