Cambiar los márgenes de un documento completo, modificar una tipografía en decenas de páginas, localizar imágenes con problemas de resolución, adaptar una fotografía a un nuevo formato o ejecutar varias operaciones consecutivas ya no exige necesariamente recorrer menús y cuadros de diálogo. Adobe está incorporando inteligencia artificial a InDesign hasta convertir algunas de estas operaciones en instrucciones que pueden escribirse directamente en lenguaje natural. Todavía estamos en una fase temprana, pero la transformación resulta especialmente significativa para uno de los programas más importantes de la producción editorial.
Durante años hemos identificado la inteligencia artificial aplicada al diseño fundamentalmente con la generación: escribir un prompt y obtener una imagen, un vídeo, una ilustración o un texto. Lo que está ocurriendo ahora dentro de programas profesionales como Adobe InDesign apunta hacia algo diferente. La IA ya no sirve únicamente para generar contenido. Empieza también a operar sobre las herramientas. Es una diferencia importante.