No tengo ni idea de lo que va a pasar en 2026. No tengo una bola de cristal, ni tarot, ni ninguna herramienta para anticipar el futuro. No hago predicciones porque sí, ni me interesa jugar a adivino. Lo único que tengo es intuición, experiencia y muchos años observando este sector desde dentro. Viendo mucho. Analizando demasiado, incluso. A veces con más información de la que a uno le gustaría tener.
Con el paso del tiempo —y casi sin darme cuenta— he tenido el privilegio de ver cómo se gestan ciertas dinámicas antes de que se conviertan en tendencia, en problema o en ruido. Verlas llegar cuando todavía son pequeñas, cuando aún no han explotado, cuando todavía se pueden leer con cierta perspectiva. Eso no te hace más listo, pero sí te obliga a pensar más.