Entendamos por buena tipografía aquella que está bien dibujada y espaciada, que cuenta con los recursos necesarios para responder a distintos contextos y que funciona como una herramienta útil tanto técnica como estéticamente. Si partimos de ahí, la pregunta tiene bastante miga porque nunca hemos tenido acceso a tanta «buena» tipografía como ahora. Y gratis. O casi gratis. Google Fonts, Adobe Fonts, Fontshare o las bibliotecas integradas directamente en Figma han puesto al alcance de prácticamente cualquiera miles de familias con las que resolver un proyecto de manera solvente.
Así que quizá la pregunta esté mal formulada. Porque la buena tipografía no se ha convertido en algo exclusivo. Más bien al contrario: posiblemente nunca haya sido tan accesible. Lo verdaderamente exclusivo empieza a ser la singularidad.