En plena saturación de impactos digitales, una activación durante The Traka recupera el periódico impreso como soporte de marca, guía urbana y objeto de pertenencia para la comunidad gravel en Girona.
Durante años, la comunicación de marca pareció condenada a ocurrir dentro de una pantalla. Una campaña era un vídeo, un reel, una secuencia de stories, una pieza breve diseñada para circular rápido y desaparecer casi con la misma velocidad. Pero en un momento en el que lo digital empieza a mostrar signos evidentes de fatiga —por exceso, por desconfianza, por saturación y por esa sensación de que todo se consume sin dejar demasiado rastro— el papel vuelve a adquirir una cualidad inesperadamente contemporánea: la capacidad de permanecer.