La exposición André Ricard. Diseño en uso recorre la trayectoria del diseñador industrial sin seguir una cronología: sitúa sus creaciones en los espacios cotidianos para los que fueron concebidas. Puede visitarse en Barcelona hasta el 14 de marzo de 2027.

Los envases de Norit y Denenes, los frascos de Puig, la lámpara Tatú, los ceniceros Copenhaguen, los enchufes Ibiza o la antorcha olímpica de Barcelona 1992 forman parte de una misma manera de entender el diseño: observar un objeto conocido, identificar aquello que puede funcionar mejor y encontrar una solución capaz de mantenerse vigente durante décadas.
El Disseny Hub Barcelona reúne ahora más de 140 piezas de André Ricard en Diseño en uso, una exposición dedicada tanto a sus productos como a su labor menos visible como teórico, divulgador e impulsor de la profesionalización del diseño catalán y español. Inaugurada el 29 de octubre, permanecerá abierta hasta el 14 de marzo de 2027. Disseny Hub Barcelona

Comisariada por Marina Povedano y Arnau Pascual, la muestra evita presentar la obra como una sucesión de fechas y modelos. El recorrido se organiza alrededor de los lugares donde los objetos adquieren sentido: la mesa, la cocina, el baño, el estudio, la sala de estar, la fiesta y la memoria. Esta disposición permite observar las piezas no solo como ejemplos de diseño industrial, sino como elementos que han participado en la transformación de hábitos domésticos.
La exposición es una versión revisada y ampliada de la presentada durante la pasada edición de Madrid Design Festival. Está producida por el DHub, La Fábrica, Madrid Design Festival y el FAD. Su planteamiento recupera además una idea utilizada por el propio Ricard en Le design au quotidien, la exposición celebrada en 1995 en Bulle, Suiza: explicar el diseño a partir de su relación con la vida diaria, en lugar de aislar los objetos como esculturas.

Objetos que explican cómo vivíamos
Buena parte del interés de la exposición reside en reconocer productos que han sobrevivido en hogares, comercios y espacios públicos durante varias generaciones. Entre ellos aparecen la vajilla Compact y los platillos de Jerez para Bidasoa; electrodomésticos para Moulinex; la cafetera Mini Moka; la lámpara Fontana; la butaca Orma; los antipolillas Orion; la botella de leche Rania y distintos envases realizados para Puig.
El recorrido permite comprobar que muchas de estas piezas no buscaban llamar la atención mediante una forma novedosa, sino resolver dificultades concretas de fabricación, distribución o utilización.
Un ejemplo es el envase de Agua Lavanda Puig. Cuando Ricard comenzó a colaborar con la empresa en 1963, el producto utilizaba una botella recubierta de mimbre y un tapón de corcho, elementos elaborados artesanalmente que dificultaban aumentar su producción. El diseñador conservó la identidad del envase, pero sustituyó el corcho por madera de roble, utilizó un vidrio verde más resistente y redujo el mimbre a una cinta unida al tapón.
En el champú infantil Denenes de 1964, el tapón redondo incorporaba un cascabel y podía utilizarse como juguete durante el baño. La solución añadía una segunda función al envase sin necesidad de convertir esa característica en un elemento decorativo independiente.
Esta atención a los gestos de uso también aparece en objetos aparentemente menores, como las pinzas para hielo Tong o los ceniceros Copenhaguen. Son diseños cuya singularidad procede de la forma en que se sostienen, se apilan o responden a la mano, no únicamente de su apariencia.

Una práctica alejada de las tendencias
El DHub plantea la exposición como una reivindicación del diseño entendido como «herramienta al servicio de las personas y de la sociedad». La permanencia de los objetos permite hablar de atemporalidad, pero también de una metodología que buscaba prolongar su utilidad y evitar una obsolescencia basada exclusivamente en cambios estéticos.
«La forma tiene una función. Y no existe solo por ser bella sino por ser práctica», sostiene Ricard en el libro Papel en blanco: André Ricard. Esa posición ayuda a entender por qué una retrospectiva sobre su trabajo puede construirse como un espacio doméstico y no como una galería de iconos.
La muestra incorpora también materiales personales que amplían el retrato profesional. Entre ellos figura un cuaderno realizado por Ricard a los trece años, cuando creó con varios amigos un taller de juguetes llamado Ziba. El documento incluía diseños, materiales y cálculos de costes para fabricar y vender los productos. Más que una anécdota biográfica, anticipa una forma de trabajar en la que la idea, la producción y la viabilidad del objeto se consideran partes inseparables del proyecto.
La exposición dedica asimismo espacio a su papel en la consolidación institucional del diseño y a una obra escrita que sigue siendo una referencia para distintas generaciones de profesionales. Ricard no se limitó a desarrollar productos: intervino activamente en la construcción de una cultura del diseño cuando la disciplina todavía buscaba reconocimiento profesional en España.
A sus 97 años, el diseñador continúa relacionando el valor de una pieza con su aceptación prolongada por parte de quienes la utilizan. Como explicó con motivo de la apertura, que sus productos hayan llegado a considerarse clásicos «significa que han sido avalados por el público».

André Ricard ante el papel en blanco
La metodología y el pensamiento del diseñador pueden conocerse también en Papel en blanco: André Ricard, primer volumen de una colección editorial vinculada a Öbjetto y disponible en la tienda de Gràffica. Escrito por Mariana Edler y Lluís Sallés, el libro se construye a partir de una conversación sobre sus procesos de trabajo, sus dudas y su manera de afrontar un proyecto antes de que exista una solución visible.
El volumen no funciona como un catálogo de productos, sino como un complemento a la exposición: permite pasar de los objetos terminados al momento incierto en el que el diseñador observa un problema y comienza a decidir qué debe cambiar. Porque, en la obra de Ricard, la permanencia de una forma no nace de buscar lo intemporal, sino de resolver con precisión una necesidad cotidiana.
André Ricard. Diseño en uso
Disseny Hub Barcelona
Del 29 de octubre de 2026 al 14 de marzo de 2027
Comisariado: Marina Povedano y Arnau Pascual.












