Fedrigoni actualiza una de sus gamas históricas de papeles tintados en masa con 15 nuevos colores, una mayor resistencia a la luz y una producción basada en electricidad renovable y biometano certificado. Pero detrás de la ampliación de la paleta hay una cuestión especialmente interesante para cualquier diseñador: qué sucede cuando el color deja de imprimirse sobre el papel y pasa a formar parte del propio material.

Hay una diferencia importante entre elegir un color y elegir un papel de color. Puede parecer una obviedad, pero en el trabajo cotidiano del diseñador no lo es tanto. Estamos acostumbrados a pensar el color en Pantone, CMYK, RGB o HEX, como un valor que después tendrá que reproducirse sobre algún soporte. En un papel tintado en masa sucede exactamente lo contrario: primero existe el material y su color; después viene todo lo demás.
El pigmento se incorpora durante la fabricación de la propia pasta, de modo que el tono atraviesa el papel y no se limita a su superficie. Un corte, un troquel o el canto de una cartulina mantienen así el mismo color. La consecuencia es tanto técnica como visual: el soporte puede convertirse en uno de los elementos principales del proyecto y no simplemente en la superficie sobre la que imprimirlo.
Esa es precisamente la lógica sobre la que Fedrigoni ha renovado Sirio Color, una de sus gamas históricas de papeles no estucados, nacida en los años sesenta y utilizada desde entonces en proyectos de identidad, edición, comunicación y, especialmente, packaging.

La colección alcanza ahora las 42 tonalidades tras incorporar 15 nuevos colores. No se trata únicamente de ampliar el clásico abanico cromático. Hay rojos intensos como Vivid Red, Ruby Wine o Sangria; azules y tonos fríos como Moonrise Blue, Mirtillo o Lavanda; colores más contenidos como Duck Egg, Sale Rosa o Guava; verdes como Oasis Green, Teal y Menta; y otros vinculados a registros más naturales, entre ellos Agave, Oliva y Senape.
Cuando imprimir menos también puede significar diseñar más
Trabajar con un papel de color modifica inevitablemente la manera de proyectar una pieza. El fondo ya no es neutro y, en determinadas aplicaciones, ni siquiera necesita imprimirse. El propio material puede asumir buena parte del peso visual de una cubierta, una invitación, una carpeta, una tarjeta o un packaging.

Esto abre un terreno especialmente interesante cuando el diseño incorpora troqueles, relieves, estampación, golpes en seco o impresiones muy contenidas. En lugar de cubrir el papel para conseguir determinado color, puede aprovecharse el tono que ya posee el propio soporte y trabajar sobre él.
Sirio Color se presenta en acabado liso, mientras que Sirio Color Rough introduce una superficie más rugosa y táctil. Esta última pasa además de 11 a 19 tonalidades, ampliando una variable que a menudo se olvida cuando hablamos de color: la textura también modifica nuestra percepción de un tono.
Los 15 nuevos colores están disponibles en gramajes de 115, 210 y 350 g/m², tres espesores que permiten trasladar una misma lógica cromática a piezas de distinta naturaleza. En el conjunto de Sirio Color, dependiendo de la tonalidad, la oferta llega desde los 80 hasta los 700 g/m².
La renovación tampoco obliga necesariamente a trabajar únicamente con técnicas tradicionales. Fedrigoni especifica actualmente compatibilidad de Sirio Color con impresión mediante tóner seco y certificación para HP Indigo, además de las posibilidades habituales que ofrece un papel especial en procesos de impresión y acabado.
Como siempre ocurre cuando el soporte adquiere protagonismo, las pruebas siguen siendo importantes. Una tinta no se comporta igual sobre un papel blanco estucado que sobre una superficie mate, porosa y coloreada. Y ahí está precisamente parte de la gracia: dejar de pensar el papel como un soporte invisible para incorporarlo a las decisiones de diseño desde el principio.
Hay además otra mejora menos espectacular a primera vista, pero probablemente más relevante a largo plazo: la resistencia a la luz.
Los papeles coloreados pueden perder intensidad cuando permanecen expuestos durante largos periodos a determinadas condiciones lumínicas. Esto resulta especialmente importante en packaging, cubiertas, material corporativo o piezas destinadas a permanecer visibles. Fedrigoni asegura haber mejorado y, sobre todo, armonizado la resistencia a la luz a lo largo de toda la nueva gama, mediante la selección de fibras, colorantes y pigmentos.
El objetivo es sencillo: que el color que se selecciona durante el proceso de diseño se mantenga lo más estable posible durante la vida de la pieza.
El impacto ambiental también entra en la elección del papel
Ahora la gama se fabrica ahora empleando electricidad procedente de fuentes renovables y biometano certificado, que sustituye al gas natural fósil utilizado en parte del proceso industrial. Según la compañía, este cambio reduce de manera significativa la huella de carbono del producto calculada cradle-to-gate, es decir, desde las materias primas y la fabricación hasta que el papel abandona la fábrica.

Fedrigoni señala que dispone de datos específicos de análisis de ciclo de vida —LCA, por sus siglas en inglés— para que sus clientes puedan cuantificar el impacto asociado a sus proyectos. Es una información cada vez más necesaria cuando estudios, agencias y marcas tienen que incorporar criterios ambientales a sus decisiones de producción y, especialmente, cuando pretenden comunicarlos.
La ficha técnica de la colección incorpora además certificación FSC Mix y clasificación Aticelca A para su reciclabilidad.
Elegir papel nunca ha sido únicamente elegir papel. Color, textura, grosor, comportamiento en impresión, resistencia, transformación y procedencia forman parte de una decisión que puede condicionar por completo el resultado de un proyecto. Frente a una pantalla podemos recorrer cientos de tonalidades en unos segundos; delante de un muestrario la elección es mucho más física. Hay que tocar, doblar, comparar, colocar dos colores juntos y ver qué ocurre con ellos bajo una luz real.
Fedrigoni ha resumido el relanzamiento de Sirio Color bajo el lema «Trust Your Color», una invitación a confiar en la intuición a la hora de escoger un tono. Probablemente la intuición siga siendo importante. Pero, en diseño, funciona todavía mejor cuando se combina con algo bastante menos romántico: conocer bien el material con el que vamos a trabajar.













