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La Universidad de Panamá acoge una muestra que reúne a algunos de los nombres clave del cartel en España y plantea, desde el presente, las preguntas fundamentales sobre este formato: su función, su dimensión artística y su papel en la cultura visual contemporánea.

La Galería Manuel E. Amador de la Universidad de Panamá ha inaugurado la exposición Cartel Español Contemporáneo, una muestra que se integra en la programación de la Escuela Internacional de Verano 2026 y que pone el foco en uno de los formatos más históricos —y a la vez más cuestionados— del diseño gráfico: el cartel.
Dirigida tanto a la comunidad universitaria como al público general, la exposición presenta una selección de diseñadores españoles en activo cuya obra permite entender las distintas líneas de trabajo que conviven hoy en el cartel. Lejos de ser una simple recopilación, el proyecto propone una lectura crítica del estado actual del medio, en un momento en el que su función tradicional parece difuminarse en un ecosistema dominado por lo digital.
Un formato en cuestión
El cartel, históricamente vinculado al espacio público, atraviesa desde hace décadas un proceso de redefinición. Tal y como plantea el propio proyecto curatorial, las preguntas siguen abiertas: ¿es el cartel una obra de arte o una herramienta funcional? ¿Tiene sentido producirlo sin encargo? ¿Sigue siendo relevante en la ciudad contemporánea?
Estas cuestiones no son nuevas, pero adquieren hoy una nueva dimensión. El texto que acompaña la exposición —firmado por Sonia Díaz y Gabriel Martínez— insiste en esa dualidad inherente al cartel: su capacidad para comunicar de forma directa y, al mismo tiempo, condensar significados más complejos. Como ya apuntaba Susan Sontag, el afiche oscila entre “el deseo de decir y el deseo de callar”, entre la claridad del mensaje y la sugerencia simbólica .
En ese equilibrio reside precisamente su vigencia. Porque, aunque el cartel ha perdido peso como soporte publicitario frente a otros medios, mantiene un espacio propio en el ámbito cultural, donde sigue funcionando como un territorio de experimentación y libertad creativa.

Una mirada al diseño español actual
La exposición reúne a una serie de diseñadores que representan distintas aproximaciones al cartel contemporáneo. Entre ellos, Óscar Mariné, Isidro Ferrer, Javier Jaén, David Torrents, Ibán Ramón o Quim Marin, junto a estudios como Koln Studio o el colectivo Un Mundo Feliz.
Sus trabajos evidencian que no existe una única manera de abordar el cartel hoy. Desde la expresividad ilustrativa de Mariné hasta la síntesis conceptual de Jaén o la exploración tipográfica de Torrents, la muestra traza un mapa heterogéneo donde conviven lenguajes, técnicas y enfoques muy diversos.
En todos los casos, sin embargo, hay un elemento común: el cartel como espacio de autor. Un territorio donde el diseñador puede construir una voz propia, alejada de las lógicas más estrictas del branding o la comunicación comercial.
No es casual. Como señala el propio texto curatorial, el cartel ha sido históricamente uno de los medios más democráticos del diseño, un soporte que, en contacto directo con la calle, permite una comunicación inmediata y accesible .

Del arte comercial a la expresión cultural
La exposición también sirve para contextualizar el cartel dentro de la tradición del diseño gráfico español. Un recorrido que, como recuerdan los comisarios, no puede desligarse de su vínculo con las artes plásticas.
En España, el cartel nace en gran medida como una evolución del arte comercial, lo que explica que muchos diseñadores hayan sido percibidos históricamente como artistas. Esta herencia sigue presente en el trabajo contemporáneo, donde la dimensión expresiva convive con la función comunicativa.
Sin embargo, el contexto ha cambiado. Desde los años 60, el cartel ha ido perdiendo protagonismo como herramienta publicitaria, desplazándose hacia ámbitos como la cultura, la política o la comunicación institucional. Es ahí donde ha encontrado un nuevo espacio de relevancia.
Hoy, más que vender productos, el cartel parece orientado a transmitir ideas, posicionamientos o discursos. En palabras del propio proyecto, se trata de un medio que permite “visualizar conceptos que superan el discurso funcionalista” y abrir nuevas formas de comunicación más personales y críticas .

Panamá como espacio de encuentro
La llegada de esta exposición a Panamá no es un gesto menor. Forma parte de una estrategia más amplia de la Universidad de Panamá para reforzar su programación cultural y abrir espacios de intercambio internacional.
Durante la inauguración, el vicerrector de Extensión, Ricardo Him, subrayó la evolución de la Escuela Internacional de Verano, que en los últimos años ha ampliado su enfoque para integrar propuestas artísticas junto a la oferta académica. En este contexto, exposiciones como Cartel Español Contemporáneo funcionan no solo como muestra, sino como herramienta pedagógica y espacio de reflexión.
Además, la iniciativa conecta con una escena local en crecimiento, articulada en torno a colectivos como Panamá Poster Group y el Gremio de Cartelistas Panameños, que participan activamente en la organización del proyecto.

Un medio que se resiste a desaparecer
A pesar de los diagnósticos recurrentes sobre su declive, el cartel sigue demostrando una notable capacidad de adaptación. La proliferación de festivales, bienales y exposiciones dedicadas a este formato en todo el mundo confirma que su interés no ha desaparecido, sino que se ha transformado.
En un entorno dominado por pantallas, algoritmos y flujos constantes de información, el cartel ofrece algo distinto: una pausa, una imagen fija que interpela directamente al espectador. Un espacio donde la síntesis, la metáfora y la claridad siguen siendo herramientas fundamentales.
Quizá por eso, como sugiere la exposición, diseñar carteles hoy puede entenderse también como un gesto cultural —e incluso político—. Una forma de recuperar la capacidad del diseño para comunicar más allá de lo inmediato, de lo funcional, de lo estrictamente comercial.
La muestra podrá visitarse hasta el 5 de abril en la Galería Manuel E. Amador, consolidándose como una de las propuestas más relevantes dentro de la programación cultural de la Universidad de Panamá este año.














