Frontex coordina Pirates 4 junto a la EUIPO, Europol, los Estados miembros y varios países extracomunitarios para combatir las redes dedicadas al comercio de falsificaciones. La operación permite incautar más de 1,7 millones de productos falsificados o no declarados, valorados en 17,4 millones de euros, y frena su entrada y distribución dentro y fuera de la Unión Europea.

Las autoridades europeas intervinieron alrededor de 1,73 millones de artículos durante las Jornadas de Acción Conjunta Pirates 4, desarrolladas entre el 15 y el 26 de junio de 2026. La cifra incluye productos falsificados, pero también mercancía no declarada y otros bienes relacionados con el comercio transfronterizo ilícito.
Del total incautado, más de 1,35 millones de artículos eran falsificaciones, con un valor estimado de 12,2 millones de euros. Los bienes no declarados restantes superaban los 5,2 millones. La operación no estuvo dirigida exclusivamente contra las copias de marcas comerciales, sino también contra el fraude aduanero y otras actividades desarrolladas por redes criminales en las fronteras europeas.
Los controles se realizaron en pasos fronterizos terrestres, puertos, aeropuertos y centros logísticos de distintos puntos de Europa. En ellos participaron guardias de fronteras, agentes de aduanas y cuerpos policiales de doce Estados miembros de la Unión Europea, además de Serbia, Ucrania y Reino Unido. También colaboraron la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea —EUIPO—, Europol e Interpol.
La EUIPO prestó asistencia técnica para identificar posibles vulneraciones de los derechos de propiedad intelectual y facilitó el intercambio de información entre las autoridades y las empresas propietarias de las marcas. Parte de esta colaboración se realizó mediante IPEP, el portal europeo que permite a los titulares de derechos compartir información sobre sus productos, marcas y sistemas de identificación con los organismos encargados de perseguir las falsificaciones.

La ropa fue la categoría más importante dentro de Pirates 4. Las autoridades interceptaron más de medio millón de prendas falsificadas, valoradas en más de nueve millones de euros, antes de que alcanzaran el mercado europeo.
Uno de los mayores cargamentos apareció en Kapitan Andreevo, el principal paso fronterizo entre Bulgaria y Turquía. Los agentes inspeccionaron un camión procedente de Turquía y descubrieron 41.280 prendas textiles que utilizaban sin autorización la marca Nike. Se trataba de camisetas de la selección croata de fútbol destinadas a aprovechar comercialmente la celebración del Mundial.

También se produjeron intervenciones importantes en el aeropuerto alemán de Colonia/Bonn y en el paso fronterizo de Kipi Evros, situado entre Grecia y Turquía. Las rutas muestran el carácter internacional de este comercio: la fabricación, el tránsito, el almacenamiento y la venta pueden producirse en países diferentes, lo que dificulta seguir la mercancía y determinar todos los actores implicados.
En el puerto de Nápoles, los funcionarios de aduanas localizaron un contenedor con 83.738 perfumes y cosméticos que reproducían nombres, marcas y elementos gráficos asociados a productos de Giorgio Armani, Yves Saint Laurent, Lancôme y Paco Rabanne, entre otras firmas.
En Hamburgo, una inspección aleatoria de otro contenedor procedente de China permitió encontrar 2.880 barras de labios que imitaban productos de Burberry y 1.440 estuches identificados como Christian Dior. En la frontera entre Ucrania y Polonia se interceptó además una partida de perfumes falsificados valorada en 34.700 euros, antes de que llegara al territorio comunitario.

En Leganés, Madrid, fueron intervenidos casi 2.000 juguetes procedentes de China. En el puerto portugués de Sines, las autoridades descubrieron más de 28.000 copias del juego de mesa Monopoly dentro de un contenedor marítimo llegado también desde China.
En este tipo de productos, la copia de la marca y del diseño del packaging puede ocultar diferencias relevantes en los materiales. Un juguete que reproduce el aspecto exterior del original no necesariamente ha superado las mismas pruebas sobre toxicidad, piezas pequeñas, inflamabilidad o resistencia. La apariencia reconocible funciona como una garantía visual que, en realidad, no existe.

Una industria basada en copiar la confianza
Uno de los casos más llamativos de la operación fue la incautación de 243.860 latas de bebidas energéticas que imitaban el producto y el envase de Red Bull. Las partidas fueron localizadas en Bulgaria, Reino Unido y República Checa: una en el puerto de Burgas, otra cerca de Londres y una tercera en un establecimiento de Brno.

La falsificación necesita reproducir el sistema visual del producto —su logotipo, sus colores, su tipografía, la forma del recipiente y la organización de la información— para obtener la confianza del consumidor. Además de copiar el objeto, hay que copiar las señales que permiten reconocerlo.
La OCDE y la EUIPO calculan que el comercio mundial de falsificaciones alcanzó en 2021 los 467.000 millones de dólares, alrededor del 2,3 % de las importaciones globales. En el caso de la Unión Europea, las copias importadas desde terceros países se valoraron en unos 99.000 millones de euros, el 4,7 % de todas sus importaciones. China y Hong Kong aparecen como los principales lugares de procedencia, seguidos de Turquía.
Pirates 4 se desarrolló dentro de EMPACT, la plataforma europea que coordina la respuesta de los Estados miembros y las agencias comunitarias frente a la delincuencia organizada. Con sus resultados se pueden medir la escala de las redes de distribución, pero también muestran hasta qué punto el diseño interviene en el fraude. Una falsificación vende una identidad prestada y la confianza acumulada por otro producto.











