El diseño aplicado al vino ya no se limita a vestir una botella. Identidad, posicionamiento, materiales, tipografía, sostenibilidad y nuevos códigos visuales forman parte de una estrategia cada vez más compleja. Los Premios VID 2026 vuelven a poner el foco sobre ese territorio y buscan reconocer los proyectos que mejor están reinterpretando la relación entre vino, marca y diseño.

Hay categorías de producto en las que el diseño trabaja sobre un terreno prácticamente nuevo y otras, como el vino, en las que cualquier decisión gráfica convive con siglos de historia, convenciones y referencias culturales. Una etiqueta, una determinada tipografía, el peso del vidrio, el papel, una cápsula o incluso la forma de nombrar una cosecha pueden activar inmediatamente ideas relacionadas con el origen, la tradición, el precio o la calidad.
Esa herencia constituye una ventaja, pero también plantea un problema interesante para quienes diseñan. ¿Cómo hacer contemporánea una marca vinculada a la tradición? ¿Hasta dónde pueden romperse los códigos establecidos sin perder reconocimiento? ¿Cómo conectar con consumidores que se relacionan con las marcas de otra manera sin convertir el vino en un producto ajeno a su propia cultura?

Un premio para observar cómo está cambiando el diseño del vino
Es en ese territorio donde se sitúan los Premios VID – Vino y Diseño, organizados por el Club de Marketing de La Rioja. El certamen está especializado exclusivamente en packaging de vino y pretende identificar trabajos relevantes, difundir la cultura del diseño dentro del sector y reconocer tanto a las bodegas que apuestan por él como a quienes desarrollan los proyectos.
Su concepto de packaging es deliberadamente amplio. No se limita a la etiqueta, sino que contempla la botella, contraetiqueta, cápsula y demás elementos que forman el conjunto, además de aceptar soluciones desarrolladas sobre otros formatos de envase.
Los premios nacieron en 2019. En aquella primera edición, el Gran Premio VID recayó en L’OM, de Celler Masroig, diseñado por Atipus. Tras esa primera experiencia, el certamen abrió una nueva etapa que en 2024 y 2025 amplió categorías y reunió trabajos desarrollados por estudios y agencias especializados para bodegas de perfiles muy diferentes.
En las últimas ediciones han sido reconocidos proyectos de Calcco, Moruba, MABA, Kids, Likit, Grávita, Puigdemont Roca, Estudio Versus o The Show Must Go On, entre otros, para marcas y bodegas como Torre de Oña, Vintae, Viña Pomal, Barón de Ley, Ramón Bilbao, Bodegas Arráez, Murua, Juvé & Camps, Chivite, LAN, Marqués del Atrio o Martínez Lacuesta.

Más allá de confeccionar un palmarés, la acumulación de trabajos permite empezar a leer los premios como una fotografía parcial de lo que está sucediendo en el diseño del vino: qué lenguajes aparecen, cuáles envejecen, qué materiales ganan protagonismo, cómo se construyen las gamas o hasta qué punto las bodegas están dispuestas a alejarse de los códigos históricos de la categoría.
La estructura de los VID también intenta reflejar esa diversidad. Existen categorías para vinos blancos, rosados, espumosos y tintos, productos de base vínica, rediseños, gamas, ediciones limitadas y productos de lujo, junto a reconocimientos específicos para diseño tipográfico, sostenibilidad, papel, botellas personalizadas, formatos alternativos, cápsulas o diseño de etiqueta.
La consecuencia es que una botella deja de evaluarse únicamente como una superficie gráfica. Se observa como un pequeño sistema de decisiones en el que concepto, identidad, industria y materiales tienen que convivir.
Esa mirada también explica la composición del jurado de 2026. Participan perfiles procedentes del diseño, la estrategia de marca, la industria del packaging, los materiales y el propio sector del vino. Entre ellos están Carlos Corral, cofundador y CEO de Baud; Àlex Gobern, fundador de Ingobernables y presidente de ADG-FAD; Toni Pinós, responsable de promoción, publicidad y visitantes de Hispack; Miguel García Rojo, director de Desarrollo de Proyectos Premium de Avery Dennison; Jaime Dolagaray, presidente de AEBRAND y socio director de Branward; Damián Rodríguez, director general de Crealis Iberia; y Eduardo Ibáñez Salinas, director comercial del Grupo Argraf.
También forma parte del jurado Víctor Palau, director de Gràffica, junto a la diseñadora portuguesa Rita Rivotti, fundadora y directora creativa de RitaRivotti. Su incorporación introduce por primera vez en el jurado de los VID a una profesional de fuera de España y señala la voluntad del certamen de ampliar progresivamente su dimensión internacional.

Del trabajo profesional a las nuevas generaciones
Desde 2025 existe además una categoría de Jóvenes Talentos del Diseño, dirigida a estudiantes de diseño gráfico, diseño industrial y disciplinas relacionadas, así como a recién graduados. En este caso la participación es gratuita.
Quizá sea precisamente ahí donde la pregunta que encabeza estos premios adquiere otra dimensión. Quienes empiezan ahora a diseñar han crecido rodeados de códigos visuales, hábitos de consumo y referencias culturales diferentes a los de quienes construyeron buena parte del imaginario tradicional del vino. Enfrentarlos a una categoría tan condicionada por su propia historia permite comprobar qué conservan, qué cuestionan y qué consideran ya prescindible.
Porque el desafío del vino posiblemente no sea únicamente recuperar o encontrar consumidores. También consiste en decidir cómo quiere presentarse ante ellos.












