La AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) acaba de publicar una nueva edición de su estudio “Navegantes en la Red 2024”, en el que analiza los hábitos y percepciones sobre el consumo de internet en nuestro país. Y lo que revela no sorprende tanto como confirma lo que ya sospechábamos: la conexión digital se ha vuelto tan omnipresente que ya ni reparamos en ella.
Ya no se trata solo de ver memes o mandar mensajes —aunque eso también—, sino de una integración casi orgánica de la tecnología en nuestras rutinas. Para muchos, el mundo digital no es una herramienta, sino una extensión más de su día a día. Fascinación, comodidad, dependencia, inquietud... Todo convive en ese mismo ecosistema donde siempre hay una notificación pendiente.
¿Y cómo viven esta hiperconexión los internautas españoles? El estudio refleja una mezcla de emociones: comodidad y eficiencia, sí, pero también cierta incomodidad ante la sensación de estar constantemente vigilados o dirigidos por algoritmos. Para algunos, la digitalización supone una herramienta liberadora; para otros, una rutina cada vez más rígida y difícil de cuestionar. Estar desconectado, según se desprende de muchas respuestas, ya no es solo inusual… es casi impensable.