Abel Guzmán (Colectivo Melón) estudió Diseño Gráfico en IED Madrid entre 1998 y 2001, ha desarrollado una trayectoria profesional vinculada al branding y la interfaz, y lleva años trabajando también como docente en escuelas y centros privados de diseño. Como otros profesionales formados antes de la plena implantación del sistema de grados, su experiencia laboral y educativa no siempre encuentra reconocimiento dentro del marco oficial actual. Su caso resume una paradoja que afecta a una generación de diseñadores: quienes han ejercido, enseñado y contribuido a formar a otros profesionales se ven ahora obligados a volver a estudiar durante años para obtener una titulación que les permita acceder, permanecer o mejorar sus condiciones dentro de la enseñanza reglada.

Me llamo Abel Guzmán y soy diseñador gráfico de formación y profesión. Estudié Diseño Gráfico en IED Madrid entre 1998 y 2001 y actualmente estoy estudiando el Grado de Diseño y Creación Digitales en la UOC, después de haber cursado previamente otros tres años del Grado en IED Madrid desde 2016.
Haber trabajado en mis inicios con Óscar Mariné me abrió los ojos y la mente como diseñador. Desde entonces trabajo en mi propio proyecto como diseñador freelance, principalmente en branding y UI, y también soy docente en escuelas de formación y centros privados de diseño, trasladando mi pasión por la profesión.
¿En qué momentos concretos has notado más las consecuencias de esa falta de reconocimiento? ¿Ha habido alguna situación especialmente significativa en la que te hayan cerrado una puerta, te hayan excluido de un proceso o hayas tenido peores condiciones por no contar con una titulación reconocida como grado?
En una reconocida universidad de diseño me cerraron las puertas a cal y canto por no tener Grado, igual que ocurre con todas las instituciones que ofrecen formación oficial de grado en diseño.
Como mencionaba Óscar Guayabero, podría incluso elaborar los planes de estudio de algunas de las universidades donde he estudiado para oficializar mi titulación, pero aun así tendría que estudiar el grado de nuevo.

Ahora colaboro con una escuela que me dice que, si me saco el grado, cobraré más como docente. En realidad sí son peores condiciones, porque tengo más experiencia a mis espaldas, tanto laboral como docente, que muchos de los profesores en activo.
De hecho, he recibido comentarios de antiguos alumnos de algunas escuelas que explican que nos han sustituido por docentes recién salidos del Grado, sin apenas experiencia profesional, y que eso ha devaluado la percepción de esas escuelas por parte de los propios alumnos.
Al final desemboca en una formación donde no se prima necesariamente la excelencia educativa, sino un papel con un sello oficial. Y no siempre ambas cosas son sinónimos.
¿Qué le dirías hoy a las instituciones, escuelas y responsables del sector que no han resuelto este problema?
En muchas universidades te convalidan estudios previos y experiencia laboral, pero eso no evita que tengas que estudiar tres años más del grado, porque como máximo puedes quitarte un curso lectivo de encima.
Y como la mayoría son escuelas privadas, el dinero va primero y la formación y la excelencia educativa después. Lo digo con conocimiento de causa, porque trabajé durante más de doce años en otra reconocida escuela de diseño.









