El proyecto de Domestic Data Streamers, que utiliza inteligencia artificial generativa para reconstruir recuerdos no documentados, formará parte de la colección del Museum of Modern Art de Nueva York y podrá verse en la exposición Full Disclosure: The Edge of Information Design.
El Museum of Modern Art de Nueva York ha incorporado Synthetic Memories, el proyecto del estudio barcelonés Domestic Data Streamers, a su colección permanente. La noticia, adelantada por el propio estudio en redes sociales, queda confirmada por la ficha del MoMA dedicada al colectivo, donde ya aparecen registradas varias obras del proyecto dentro del Departamento de Arquitectura y Diseño del museo. Entre ellas figuran piezas como I Remember Missing My Father, I Remember the Moment I Crossed the Border o I Remember Sleeping and Working in a Workshop, Without Being Able to Leave, todas ellas definidas como imágenes digitales.
Synthetic Memories entra en el MoMA en el marco de Full Disclosure: The Edge of Information Design, una exposición que el museo presenta como la primera dedicada por completo al diseño de información. La muestra reunirá 30 trabajos digitales y analógicos, entre ellos seis nuevas adquisiciones, y podrá verse del 27 de septiembre de 2026 al 13 de junio de 2027 en una galería a pie de calle de acceso gratuito. La exposición está organizada por Paola Antonelli, Senior Curator del Departamento de Arquitectura y Diseño del MoMA, junto a Jules Bernstein y Forrest Pelsue.
Una IA para recordar lo que nunca fue fotografiado
Synthetic Memories es una iniciativa que busca recuperar recuerdos visuales perdidos, frágiles o nunca documentados mediante herramientas de inteligencia artificial generativa. Muchas vidas no han quedado registradas en imágenes. Hay recuerdos de infancia, desplazamientos, migraciones, pérdidas, enfermedades o vínculos familiares que no existen en ningún álbum, en ningún archivo y en ninguna nube. El proyecto trabaja precisamente sobre ese vacío.
Según la propia definición del proyecto, una «memoria sintética» es una representación digital reconstruida a partir de un recuerdo personal. No pretende sustituir a una fotografía ni convertirse en una prueba histórica, sino evocar una experiencia visual que pudo haberse desvanecido, deformado o quedado fuera de todo registro. Para ello, las personas participantes describen con detalle una vivencia, y esas descripciones se transforman después en imágenes o pequeños vídeos generados con IA.
La metodología se articula a través de una sesión de aproximadamente una hora en la que intervienen tres figuras: la persona que recuerda, una entrevistadora y una persona encargada de trabajar los prompts. Primero se explora un recuerdo significativo; después se describe con detalle; más tarde, esas indicaciones se traducen en imágenes generadas por IA; y, finalmente, el resultado se va ajustando con la persona participante hasta alcanzar una imagen capaz de capturar la «esencia emocional» de ese recuerdo. Domestic Data Streamers explica que trabaja con modelos como DALL·E, Stable Diffusion, Flux AI o Google Media AI, pero evita deliberadamente la hiperrealidad: busca una estética borrosa, fragmentada y casi onírica, más cercana al funcionamiento de la memoria que a la precisión documental.
En un contexto dominado por la fascinación tecnológica, la promesa de eficiencia y la producción masiva de imágenes, Synthetic Memories desplaza la conversación: la IA no aparece aquí como herramienta de sustitución, sino como mediadora. No se trata de fabricar imágenes espectaculares, sino de abrir un proceso de escucha, interpretación y cuidado. La imagen final no es el objetivo único; es, más bien, la consecuencia visible de una conversación.
Del DHub Barcelona al MoMA
El proyecto tuvo una de sus materializaciones más relevantes en 2024 con la Oficina Ciudadana de Memorias Sintéticas en el Disseny Hub Barcelona. Aquella experiencia, desarrollada en colaboración con Design Hub Barcelona, BIT Habitat – Ciutat Proactiva y Ojalà Projects, funcionó como un servicio público de reconstrucción de recuerdos no documentados mediante IA. Según los datos recogidos por el propio proyecto, la oficina recibió 10.900 visitantes y generó 245 memorias.
La oficina ofrecía dos servicios: la visita gratuita al archivo y una reconstrucción personalizada de memoria. Cualquier persona podía solicitar una cita, narrar un recuerdo y trabajar con un equipo especializado para transformarlo en testimonio escrito y visual. Al finalizar, la memoria reconstruida se entregaba como una especie de polaroid y, con consentimiento, podía incorporarse al archivo colectivo. La propuesta abría así una pregunta especialmente fértil para el diseño contemporáneo: ¿puede una institución pública ayudar a preservar no solo documentos, sino también recuerdos emocionales, subjetivos y vulnerables?
En los últimos años, Synthetic Memories ha recibido también reconocimiento en circuitos internacionales de arte, tecnología e innovación social. En 2025 obtuvo el Ars Electronica Award for Digital Humanity y una mención honorífica en el S+T+ARTS Prize. El jurado de Ars Electronica destacó el proyecto como una iniciativa de preservación patrimonial que utiliza IA generativa para reconstruir recuerdos personales en riesgo de pérdida, especialmente aquellos que nunca fueron registrados visualmente.
Su entrada en la colección del MoMA tiene una lectura que va más allá del prestigio institucional. Sitúa la IA generativa dentro de una conversación de diseño, memoria y responsabilidad pública. Y recuerda algo que conviene no perder de vista: la tecnología no tiene por qué limitarse a producir más imágenes. También puede ayudarnos a mirar con más cuidado las que nunca tuvimos.