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La cita, impulsada por la Asociación Andaluza de Diseñadores, se celebrará los días 8 y 9 de mayo en Rota. Llega en un momento en el que la accesibilidad ha dejado de ser un gesto voluntarista para convertirse en una exigencia profesional, cultural y también legal.

Durante demasiado tiempo, la accesibilidad digital ha ocupado un lugar incómodo dentro del diseño: todo el mundo dice que es importante, pero no siempre entra en el briefing, no siempre está en el presupuesto y, desde luego, no siempre forma parte del proceso desde el inicio. Ahí es donde quiere intervenir el I Congreso Nacional de Diseño Digital Accesible, una nueva cita que se celebrará los próximos 8 y 9 de mayo en Rota con la intención de poner el tema en el centro, no como una capa técnica de última hora, sino como una manera más responsable de proyectar productos y servicios digitales. La iniciativa está impulsada por la Asociación Andaluza de Diseñadores (AAD) y cuenta con el respaldo de la Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento de Rota.
El punto de partida no es menor. La mayoría de productos digitales no son accesibles y que más del 80% de los diseñadores o responsables de diseño no han recibido formación en accesibilidad. Dicho de otro modo: el problema no está en una minoría despistada, sino en una cultura profesional que todavía ha tratado esta cuestión como una especialidad de nicho cuando en realidad afecta a la base misma de cómo se diseña. A eso se suma la entrada en vigor del marco normativo europeo en esta materia, que termina de desplazar la accesibilidad del terreno de la buena intención al de la obligación.
Coordinado por la diseñadora Marta García Lopera, el encuentro reunirá a profesionales, empresas, estudiantes y administraciones en una programación que mezcla formación, experimentación y networking. Sobre el papel puede sonar a la fórmula habitual de cualquier congreso contemporáneo. La diferencia aquí está en que la organización no quiere quedarse en la charla inspiracional ni en el discurso abstracto sobre inclusión, sino bajar el tema al barro del trabajo real: qué barreras existen, cómo se manifiestan en una interfaz, qué errores seguimos repitiendo y qué herramientas pueden ayudar a corregirlos.

Menos discurso y más experiencia
Una parte importante del programa se apoyará en ponencias de profesionales en activo, con nombres como Núria López y Lorena Ramos, a las que se suman otros perfiles vinculados a la formación y la implementación práctica de la accesibilidad en equipos digitales. Pero seguramente lo más interesante no esté solo ahí, sino en el formato experiencial que plantea el congreso. Porque una cosa es hablar de barreras y otra muy distinta es intentar navegar una web con una limitación visual simulada, seguir un contenido sin sonido o enfrentarse a una interfaz bajo condiciones de sobrecarga sensorial.
Ese es el sentido del llamado «Laberinto de las discapacidades», una actividad concebida para que los asistentes recorran distintas estaciones que simulan discapacidades visuales, motrices, auditivas y cognitivas. Más allá del componente pedagógico, la propuesta tiene algo valioso: obliga a salir del lenguaje complaciente con el que a menudo se trata la accesibilidad. Ya no se trata de decir que el diseño debe ser inclusivo, sino de comprobar de forma tangible qué ocurre cuando no lo es.
El congreso también abrirá espacio a la exposición de proyectos accesibles mediante sesiones breves en las que estudios, empresas y profesionales podrán presentar casos reales. La fórmula, bautizada como Speed Showcasing, apunta en una dirección sensata: enseñar soluciones concretas, explicar procesos y compartir resultados. En un ecosistema donde tantas veces se premia la retórica de la innovación por encima de la evidencia, ver proyectos aplicados puede resultar bastante más útil que otra mesa redonda llena de lugares comunes.
Además, la organización ha abierto una convocatoria para empresas y estudios que quieran participar en estas presentaciones. Cada proyecto seleccionado dispondrá de entre 10 y 15 minutos para mostrar cómo ha incorporado criterios de accesibilidad en su desarrollo. El plazo de inscripción estará abierto hasta el 24 de abril y la selección de propuestas se comunicará el 29 de abril.













