Un jurado en Los Ángeles ha puesto sobre la mesa una cuestión incómoda para el sector digital: el diseño también puede hacer daño. Meta y YouTube han sido declaradas “negligentes” en un caso que, más allá de la indemnización económica, introduce un cambio de foco relevante: no se juzga solo el contenido, sino el diseño de la experiencia.
La sentencia responde a la demanda de una joven que desarrolló una relación compulsiva con redes sociales desde la infancia, con consecuencias en su salud mental. El jurado ha considerado que las plataformas contribuyeron a ese daño y ha fijado una indemnización de tres millones de dólares. Pero lo verdaderamente significativo no es la cifra, sino el argumento: el propio diseño del producto como factor de adicción.