Si bien es verdad que la relación de la ilustración con la ciencia no es algo nuevo, la utilización del cómic para explicar conceptos abstractos y de difícil comprensión tanto para una audiencia no especializada en medicina como para los propios profesionales de la salud sí que puede resultar sorprendente y novedoso para muchos.
Hace unos días llegó a nuestras manos un ejemplar del catálogo del ciclo de actividades sobre cómic y salud de Coruña Gráfica titulado Medicina Gráfica. Este recoge una recopilación de cómics que abordan diversos temas relacionados con la medicina y la salud. Entre ellos se encuentra Una posibilidad. Edición integral—de los recientes galardonados con el Premio Nacional del Cómic 2019, Cristina Durán y Miguel Á. Giner Bou—. Este catálogo, editado por Demo Editorialy desarrollado con el apoyo de los Museos Científicos (Ayuntamiento de A Coruña), es la evidencia de que el cómic y la novela gráfica van más allá del simple entretenimiento para convertirse en una útil y versátil herramienta de comunicación sanitaria.
Una posibilidad. Edición integral. Cristina Durán y Miguel Á. Giner Bou. Astiberri Ediciones
Cómo surge el concepto La ilustración científica es una disciplina que existe desde que el hombre empezó a estudiar su entorno y necesitó documentar y representar la información de forma sintética. De hecho, la ilustración siempre ha sido el medio por el cual hacer una aproximación visual al concepto científico de forma precisa, clara y objetiva. Por ejemplo, grandes ilustradores como Da Vinci y Durero desempeñaron con sus trabajos el impulso de la representación minuciosa y énfasis en los detalles. Pero el dibujo puede ir más allá de la simple documentación; la versatilidad y la capacidad del cómic a la hora de contar historias, así como presentar conceptos complejos y abstractos, puede convertirse en el vehículo ideal en comunicación. Esto es algo que vio Ian Williams, un dibujante de cómics, médico y escritor, que descubrió en el cómic la herramienta perfecta para la divulgación y quien centró su tesis en cómo los cómics eran un recurso para los profesionales de la salud.