El lenguaje del cómic ha dado innumerables muestras a lo largo de la historia de que puede alejarse de la ficción y el entretenimiento para entrar en la no-ficción.
Aunque la identificación del cómic con la ficción y con el entretenimiento es un característica que ha sido casi asumida como una definición del medio y una justificación para relegarlo al ámbito infantil y juvenil, no es difícil encontrar ejemplos de cómo su potencial como lenguaje rebasó muy pronto el espacio de los géneros tradicionales para entrar en la no-ficción.