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El influyente estudio neerlandés participará el próximo 27 de abril en una nueva sesión del ciclo impulsado por Sergio Membrillas, Cuaderno BlaBlaBla, dentro de una celebración que confirma la madurez de uno de los formatos más singulares de la escena creativa independiente.

No es una visita cualquiera. Que Experimental Jetset participe en el quinto aniversario de Cuaderno Blablabla sitúa la cita en una liga muy concreta: la de esos encuentros pequeños en formato, pero enormes en significado. El estudio de Ámsterdam, fundado en 1997 por Marieke Stolk, Erwin Brinkers y Danny van den Dungen, se suma así al proyecto impulsado por Sergio Membrillas, que desde hace cinco años ha convertido una librería independiente en un lugar de conversación pausada entre creadores y público. La charla tendrá lugar el 27 de abril a las 19.30 horas en Bangarang y se celebrará en inglés, sin subtítulos.

La noticia tiene interés por dos motivos. El primero, evidente, es el peso específico de Experimental Jetset dentro del diseño gráfico contemporáneo. El segundo quizá sea incluso más revelador: que una iniciativa de escala reducida, casi doméstica, haya logrado atraer a uno de los estudios más influyentes de Europa. Ahí está buena parte del valor de Cuaderno Blablabla, un ciclo que ha preferido crecer sin perder cercanía, manteniendo ese espíritu de encuentro en petit comité con unas sesenta personas y una lógica claramente independiente. Flat Magazine lo define a partir de esa atmósfera casi subterránea, muy ligada al “do it yourself”, que Membrillas ha defendido desde el principio.
En el caso de Experimental Jetset, hablar de influencia no es una exageración. Su estudio se ha movido durante casi tres décadas entre identidades visuales, impresos, exposiciones e instalaciones site-specific, con una metodología que ellos mismos describen como una manera de “convertir el lenguaje en objetos”. Esa formulación, que podría sonar abstracta, se ha traducido en una práctica muy concreta y reconocible, en la que la tipografía, la estructura y la cultura visual moderna se entienden no como decorado, sino como parte de una forma de pensamiento.
Su trayectoria ayuda a entender por qué su presencia en este aniversario resulta tan relevante. A lo largo de estos años han trabajado para instituciones como el Stedelijk Museum, el Centre Pompidou, el Whitney Museum of American Art o el Museum of Modern Art de Nueva York, y su obra ha circulado también por exposiciones y contextos curatoriales que han contribuido a fijar su lugar dentro de la historia reciente del diseño gráfico. No hablamos, por tanto, de un estudio conocido solo por profesionales muy especializados, sino de un nombre que ha conseguido atravesar el diseño para instalarse en una conversación más amplia sobre arte, edición, lenguaje e instituciones culturales.

Un formato pequeño para una cita grande
Quizá por eso esta convocatoria resulta especialmente atractiva. No se trata de una gran conferencia en un auditorio ni de una intervención encapsulada dentro de un festival multitudinario. La propuesta conserva la escala con la que Cuaderno Blablabla ha construido su identidad: una charla cercana, dentro de una librería, con aforo reducido y con la sensación de que lo importante no es tanto la espectacularidad como la posibilidad real de escuchar, mirar y pensar. En un momento en que buena parte de la agenda cultural compite por la visibilidad, ese modelo sigue teniendo algo valioso: pone el foco en la conversación y no en el ruido.
También hay algo simbólico en el cruce entre ambos nombres. Experimental Jetset representa una manera de entender el diseño desde la consistencia intelectual, la precisión formal y una relación muy consciente con la historia del medio. Cuaderno Blablabla, por su parte, ha demostrado que todavía hay espacio para formatos independientes capaces de convocar a perfiles relevantes sin necesidad de sobreactuar su importancia. La combinación, sobre el papel, funciona casi de forma natural.
La colaboración de Libros Mutantes y de la Embajada de los Países Bajos en España refuerza además la dimensión cultural de la cita, pero sin desplazar el centro de gravedad del encuentro, que sigue estando en esa conversación entre estudio invitado, impulsor del ciclo y comunidad creativa. Y eso, seguramente, explica por qué el quinto aniversario de Cuaderno Blablabla no se limita a celebrar la continuidad del proyecto, sino que lo consolida. Llevar a Experimental Jetset a este formato no es solo sumar un nombre prestigioso al cartel; es confirmar que la iniciativa ha alcanzado un grado de credibilidad poco frecuente en propuestas nacidas desde lo independiente.













