Como si no existiera límite para el crecimiento, la popularidad del llamado deporte rey no para de aumentar. Unido al auge de la moda urbana, que ha elevado la ropa deportiva a la categoría de prendas de lujo, el fútbol es una maquinaria de ventas que no parece tener fin.
En este contexto, los principales equipos del mundo se han erigido en potentísimas marcas perfectamente engrasadas, quizá las de mayor visibilidad del mundo, lo que ha generado la necesidad de actualizarse para adaptarse a los nuevos entornos de comunicación. Todo ello en un sector que tradicionalmente se ha mostrado muy conservador en cuanto a innovaciones estéticas.