Block Design parte de uno de los envases más reconocibles de nuestra cultura material —la humilde lata de conservas— para construir Tinned Goods, una colección en la que color, geometría y referencias a la historia del arte convierten el packaging en parte esencial del producto. El resultado demuestra que un sistema de envases puede mantener una identidad reconocible sin necesidad de repetir una misma solución gráfica una y otra vez.
Hay objetos que arrastran consigo una memoria visual difícil de borrar. Una botella de leche, una caja de cerillas, un tubo de dentífrico o una lata de sardinas son algo más que recipientes: sus formas pertenecen a un imaginario construido durante décadas por la industria, el comercio y el diseño gráfico. Block Design ha decidido trabajar precisamente con uno de esos objetos cotidianos para desarrollar Tinned Goods, una colección que convierte la tradicional lata rectangular de conservas en un pequeño contenedor para velas, cartas, incienso, jabón, material de dibujo, accesorios y otros objetos de uso cotidiano.