Internet nació como un sueño compartido: conocimiento al alcance de todos, conexiones globales y, claro, un generoso toque de humor con memes de gatos. Pero como toda utopía, el internet ideal no tardó en volverse una distopía.
El término mierdificación (o enshittification, si lo prefieres en inglés), acuñado por Cory Doctorow, pone el dedo en la llaga: las plataformas digitales, en su búsqueda de maximizar beneficios, han sacrificado calidad, utilidad y la experiencia del usuario en tres etapas clave: