Creo que el movimiento #metoo sí que ha tenido repercusión. Antes, una mujer que quizás que se sentía acosada a nivel laboral, pensaba que era un poco culpa suya y llegaba a plantarse: «Claro, es que fui simpática con él», «es que me tomé un café con él». A veces la culpabilidad nos lleva a pensar que le hemos dado alas al acoso y yo creo que gracias a este movimiento queda claro que muchas más se han sentido así, que no es culpa nuestra ser acosadas.
En ese sentido, el #metoo sí que ha liberado un poco a la mujer para que pueda hablar así, sin sentirse culpable.