El cartel institucional y el desprestigio del diseño gráfico en España

En estos momentos los ayuntamientos e instituciones públicas de España son un claro ejemplo de lo infravalorada que está la función del diseño gráfico en la comunicación institucional, recurriendo en numerosas ocasiones a no profesionales, o en el peor de los casos a concursos abiertos y de votación pública.
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EN TODAS PARTES…
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Bilbao

En Bilbao el cartel de Aste Nagusia ha sido seleccionado por un jurado conformado por concejales, políticos directores de centros, un futbolista… y los preseleccionados entran en una votación popular donde el voto popular supondrá un 75% de la decisión final.

Cartel festivales del Ebro
Zaragoza

El Ayuntamiento de Zaragoza ha tenido que pedir el rediseño del cartel de los Festivales del Ebro. El primer cartel seleccionado había sido encargado a un habitual del consistorio y conodido plagiador que se la ha vuelto a colar con un cartel en el que fusila claramente el trabajo de otro ilustrador.

la-mercé
Barcelona

El cartel de las fiestas de la Mercè se le encarga, desde hace pocas ediciones, cada año a un artista que representa los valores de la ciudad. Antes eran diseñadores (Enric Jardí, Pati Núñez… )

 

La imagen y la comunicación de los ayuntamientos e instituciones públicas se suele sustanciar en un cartel y este ámbito, el del cartelismo está, por parte de los políticos, muy poco valorado como una opción de comunicación seria y profesional. Para ellos, es más un objeto populista y colorista que una posibilidad de mejorar, de transmitir valores, de ser incluso eficaces en su labor de gobierno.

Como bien dice Xavi Calvo en su acertado artículo ‘Valencia y el cartel, el desprestigio del diseño‘, publicado en Valencia Plaza, «Partiendo de esa premisa, de la función como medio de comunicación, no es sencillo hacer un buen cartel. No hablamos de un cuadro, de la obra de un pintor cuyo propósito es expresar su visión personal, hablamos de una ventana en la que hay un emisor (el ayuntamiento en este caso), un mensaje (la promoción de una feria municipal por ejemplo) y un receptor (el ciudadano de la ciudad que debe ser informado de tal festejo). ¿Las armas para conseguirlo? Desde el concepto inicial a la elección tipográfica, las escalas y jerarquías, uso de color o el apoyo de una ilustración. En definitiva, un profesional que sepa lo que se hace. Y sin ese profesional el acto de comunicar deja de ser eficaz».

El artículo de Calvo es una reacción lógica tras los repetidos actos de vandalismo gráfico que se generan desde el ayuntamiento en los últimos tiempos. Algo que en Valencia no era común: «Valencia fue cuna de los mejores cartelistas a nivel internacional durante el período en el que fue capital de la Segunda República Española. Los años 30 convirtieron a Valencia en una ciudad que acogía a artistas inquietos por las artes gráficas, e incluso los concursos para los carteles de fallas o de ferias taurinas servían de ocasión para reunir a grandes profesionales». Josep Renau, Perez Contel, Vicente Vila Gimeno, Manuel Monleón o Arturo Ballester fueron quienes utilizaron de forma magistral el cartel como arma propagandística durante la Guerra Civil.

¿Qué ha pasado estos últimos años para que los carteles del ayuntamiento no comuniquen o lo hagan tal mal? ¿Por qué no cumplen ninguna función estética ni funcional? Estas cuestiones son las que se cuestiona Xavi Calvo. En los últimos años, con la crisis económica se ha acentuado más, los ayuntamientos prescinden de profesionales que en muchos casos suelen ser un estorbo. Primero porque piden dinero, pero por otro lado no son fáciles de dirigir. A un profesional se le debe justificar que un cambio de color se hace porque suena al partido en la oposición, o tener que poner elementos del folclore local para que parezca más propio. Incluso en los concursos con jurados no profesionales se suele descartar sus decisiones por valoraciones del alcalde del tipo «Es demasiado moderno, no me gusta».

Xavi deja claro lo que está pasando en Valencia, pero que es extensible a todo el país. «Haber dejado de contar con diseñadores e ilustradores profesionales ha ido abriendo la veda progresivamente al intrusismo y ha devaluado el cartel valenciano desprendiéndolo de todo valor histórico y cultural». Y continúa: «El mal encargo o la falta del mismo, jurados sin ningún conocimiento de la materia y ningún asesor cualificado en temas gráficos ni visuales hacen que hayamos perdido por completo una seña de identidad valenciana tan importante como el cartelismo y con ello alejado a la ciudadanía de parte del arraigo cultural de los festejos locales».

Cartel Copa Davis sevillana
Habitualmente nos llegan a la redacción quejas de todo tipo sobre carteles que patrocina tal o cual ayuntamiento, sin distinción de lugar, institución o partido político en el gobierno. Pasa en Valencia [en exceso] pero también en Zaragoza, Bilbao, Sevilla, Madrid [recordemos las chapuzas de las olimpiadas],  o incluso en la capital del diseño en España, Barcelona.

En general, en España, como bien cita Xavi Calvo para el caso de Valencia: «la cartelería municipal es un conjunto de obra sin ningún denominador común, mal enfocada, con casos como un discurso infantil para dirigirse a un público adulto o con un lenguaje que resulta hiriente a la vista, bombardeo ilegible de información, estéticas desafortunadas y, en definitiva, una colección de pósters que lapidan el concepto de cartel»

¿Por qué tanto problema? Es un dato que llevamos reclamando en general los diseñadores desde hace tiempo. Las instituciones deben dar ejemplo al resto de la sociedad y de ese modo impregnar al resto, empresas y ciudadanos, de valores, de referencias que imitar. «La sociedad necesita que sean las instituciones públicas las primeras que contraten servicios profesionales de diseño para las labores de comunicación gráfica que salen de sus despachos. Igual que unos padres terminan entendiendo lo que es realmente el diseño cuando su hijo lleva ya cinco años ejerciéndolo, el empresario no entenderá que eso tiene un valor a menos que su gobierno se lo enseñe con ejemplos».

¿Cuál es la solución? Es difícil vislumbrar una solución a corto plazo, ya que se ha intentado en varias ocasiones. Las quejas llegan a los ayuntamientos, a los alcaldes, a los concejales por medio de los profesionales, pero también desde asociaciones profesionales de todo tipo –nos consta en Valencia la implicación de ADCV en ello o READ– pero los políticos parece que no lo ven como una prioridad. Habrá que cambiar de políticos o como decía Alberto Corazón en uno de nuestros Fotomatones: «Habría que nombrar a un buen diseñador Ministro de Industria y Comercio».

Cartel Aste Nagusia 2013

  • Juán Alberto

    Una web similar pero con diseños zaragozanos: http://zaragozadesign.wordpress.com

  • Carlitos

    Esto es como los Laus, no me jodan que un nombre en una helvetica bold en negro sobre blanco puede ser el gran laus de marca… Pero si hasta los carteles de nuestro estudio que pone “baño” estan mád pensados!
    Mucho intrusismo, mucho moderneo y poco criterio. Realmente no se porque me maté estudiando gráfica publicitaria 3 años, total con saber un poco de photoshop, o mejor aún, siendo amiguete de alguien llegas mas lejos!

    • Pepe Val

      Qué razón tienes… De todos modos tranquilo que la fiesta se acaba pronto.

  • Carlitos

    Esto es como los Laus, no me jodan que un nombre en una helvetica bold en negro sobre blanco puede ser el gran laus de marca… Pero si hasta los carteles de nuestro estudio que pone “baño” estan mád pensados!
    Mucho intrusismo, mucho moderneo y poco criterio. Realmente no se porque me maté estudiando gráfica publicitaria 3 años, total con saber un poco de photoshop, o mejor aún, siendo amiguete de alguien llegas mas lejos!

  • Perry

    Lo que hay que tener en cuenta en estos casos, aparte de lo meritorio del producto gráfico, es que teóricamente no se deberían adjudicar a dedo / encargar trabajos con dinero público. Por eso creo que la fórmula del concurso es la más utilizada.

  • Uno que pasaba por aquí…

    Perdonad, pero después que el BLANC tenga este cartel (http://www.40fakes.com/wp-content/uploads/blancfestival2012.jpg), y encima le den un LAus de oro, no me vengan con lloriqueos

    • mikidelgado

      ¿Qué problema le ves a ese cartel? Viste toda la identidad visual basada en lo kitch de las bodas que se desarrolló durante las jornadas? Es divertido, original, ironiza sobre este tipo de eventos. Tiene un sentido claro y una ejecución profesional y muy equilibrada. Y funciona sobre el público objetivo (tanto como para darle un Laus).

      • Silvia

        Yo no tengo nada claro que esta ejecución sea profesional… No hago nada más que mirar el cartel con la chica vestida de boda y me cuesta saber de que va :S ¡¡¡¡¡Por dios!!!!!

        • lilo

          cuando yo conocí el festival blanc, bastó ver su página web para que pensara que realmente era un timo.. fue y sigue siendo horrible y falta de diseño…. eso de festival de diseño jamás me lo creí…

  • Uno que pasaba por aquí…

    Perdonad, pero después que el BLANC tenga este cartel (http://www.40fakes.com/wp-content/uploads/blancfestival2012.jpg), y encima le den un LAus de oro, no me vengan con lloriqueos

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  • payomigue

    Los concursos en si, no son el problema. El problema es el desprestigio de la calidad, por la falta de reconocimiento del diseño en España. Los ayuntamientos encargan carteles bobos para un publico bobo. El talento subiría si en vez de gastarse en un concurso populista, se lo encargaran a un diseñador profesional. Pero claro valdría el doble del premio. Lo que no me gusta de los concursos es el fomento de trabajar gratis, ni aún siendo un iniciado, se debe tirar por tierra este trabajo.

  • Carlos

    Soy diseñador gráfico con una experiencia de casi veinte años y hace aproximádamente un mes el ayuntamiento de mi ciudad me invitó a ser parte del jurado técnico del concurso del cartel de fiestas.

    Mi sorpresa fue mayúscula cuando nos mostraron los carteles presentados. Después de casi una hora de darle vueltas, el jurado técnico y algún que otro que no lo era propusimos declararlo desierto. Cuál fue la repuesta del técnico del ayuntamiento “Se podría declarar desierto pero sería un problema, así que seleccionemos los seis que votará la ciudadanía”.

    El resultado no es sólo una imagen funesta de la ciudad, sino un desprecio a la profesión imperdonable. Y lo peor de todo la cara de gilipollas que se te queda cuando preguntas a todos los presentes si esa es la imagen que queremos dar de nosotros mismos y te miran como las vacas al tren, pensando de dónde se han caído estos marcianos.

    Llegado a este punto ya no sé si es una cuestión cultural, pero lo que sí tengo claro es que no me vuelvo a prestar para algo así.

  • Aqui podeis ver el cartel ganador de Aste nagusia 2013 de Bilbao.
    No hacen falta más palabras. Luego se les llenará la boca con “Bilbao ciudad de diseño” y esas cosas…
    https://www.facebook.com/photo.php?fbid=487430654672160&set=a.275551105860117.66366.271774092904485&type=1&theater

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  • Droide

    Hola gente. El artículo por desgracia no deja a nadie indiferente. Coincido 100% en lo expuesto. Hace días he visto, muy cerca de donde vivo, la propuesta de un concurso para elegir el cartel de las fiestas de este año. Para empezar, y valga la redundancia, se marcan un cartel informativo hecho con word o paint…siguiendo con la broma las bases del concurso excluyen la tipografía del cartel; WTF¿?. La verdad que desconozco el propósito y sólo se me ocurre explotación, del fondo, foto o composición, hasta la saciedad. Otro de mis pensamientos sería..si le gusta al equipo de gobierno en cuestión, o que vaya para uno de los amigotes afines a ellos. Si la tercera razón es por puro desconocimiento..es para echarse a llorar..ya que cualquier base en condiciones no es difícil de encontrar por la red.

    Siguiendo con la historieta absurda llena de todos los topicazos que tanto daño nos hacen a los profesionales se permiten colocar en las pautas del concurso que se presente la obra en una serie de dimensiones y que pueda ser expuesta pero sin especificar el formato, material; etc..

    Para rematar sueltan la traca final..”el resto de carteles que no sean premiados (atentos…sólo hay un premiado) podrán ser retirados”..sin decir fecha..

    Tampoco hacen mención al sistema de elección del jurado ni a los mismos miembros..

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  • excelente ilustraciones saludos desde lima pe´rú

  • Danielcm

    Soy ilustrador y caricaturista de profesión y aunque parece ser que entre los profesionales se escucha el grito de “no a los concursos”, yo estoy plenamente a favor de estos.

    Como autodidacta, en mis comienzos los concursos me han servido para mejorar y crecer en esta profesión, en la que uno, como todo en la vida, no deja de aprender, mientras empresas me cerraban puertas esgrimiendo el “necesitamos un diseñador gráfico con experiencia”. Ya no era por la falta de calidad técnica, simplemente era cuestión de ser conocido y/o cobrar cifras rídiculas y/o demostrar un book de trabajos con el que no se cuenta cuando comenzamos a abrirnos camino en este mundo del “freelancismo”.

    Yo no considero que los concursos en sí sean el problema, sino que este reside en la falta de seriedad en su planteamiento.

    Por ejemplo, el sistema de votación popular lo considero un mero paripé, una simple cuestión de imagen, una moda de “culo veo culo quiero” para colgarse la medallita de que este sistema de votación hace partícipe al pueblo de la elección del cartel seleccionado. Todos sabemos que no es así, que ese “pueblo” se reduce a los contactos de los autores de las propuestas finalistas que, mediante una estresante campaña de “vota por mi cartel”, entran en “guerra” para ver quién recauda más votos para optar a ser elegido ganador del concurso. Aunque tampoco ésta campaña te da la seguridad, ya que es evidente que estas votaciones son perfectamente amañables.

    Sin embargo, el veredicto a puerta cerrada tampoco es la panacea.

    Por otro lado, sea una imagen fruto de un concurso o encargada a un profesional, una propuesta que nos satisfaga a pueblo y al sector profesional es harto complicado, por no decir imposible, aunque, indudablemente, se puede mejorar infinítamente, tarea que no está entre las prioridades de los organizadores.

    Lo que sí tengo claro es que los concursos son una manera de dar la oportunidad a nuevos talentos, por lo que los considero un factor de enriquecimiento. Eso sí, llevados a buen término con seriedad y transpariencia,… virtudes que brillan por su ausencia en este país.

    Así que no nos queda otra que seguir pidiendo peras al olmo, quién sabe, eso de la esperanza siempre ronda por nuestras cabezas…

    • El Amante Concursante

      Tu eres t… y en tu casa no lo saben.

    • mikidelgado

      Está claro, que un concurso, limitado a profesionales, y remunerado en todas las propuestas presentadas y valorado por un jurado especializado… en fin, un tipo de concurso que ni existe ni se le espera a las instituciones españolas. En esa tesitura, lo más sensato es exigir que se erradiquen este tipo de concursos. No solo los resultados son nefastos a nivel profesional, si no que a la misma administración, les genera una ola de quejas, escándalos en los medios, plagios, reversiones que al final tienen que pasar por las manos de un profesional, ect. Si tu perfil es de ilustrador caricaturista, es normal que te descarten para puestos de diseñador gráfico. No por ser tú! A mi me pasaría lo mismo si buscaran a un caricaturista y yo me presentara.

  • Danielcm

    Soy ilustrador y caricaturista de profesión y aunque parece ser que entre los profesionales se escucha el grito de “no a los concursos”, yo estoy plenamente a favor de estos.

    Como autodidacta, en mis comienzos los concursos me han servido para mejorar y crecer en esta profesión, en la que uno, como todo en la vida, no deja de aprender, mientras empresas me cerraban puertas esgrimiendo el “necesitamos un diseñador gráfico con experiencia”. Ya no era por la falta de calidad técnica, simplemente era cuestión de ser conocido y/o cobrar cifras rídiculas y/o demostrar un book de trabajos con el que no se cuenta cuando comenzamos a abrirnos camino en este mundo del “freelancismo”.

    Yo no considero que los concursos en sí sean el problema, sino que este reside en la falta de seriedad en su planteamiento.

    Por ejemplo, el sistema de votación popular lo considero un mero paripé, una simple cuestión de imagen, una moda de “culo veo culo quiero” para colgarse la medallita de que este sistema de votación hace partícipe al pueblo de la elección del cartel seleccionado. Todos sabemos que no es así, que ese “pueblo” se reduce a los contactos de los autores de las propuestas finalistas que, mediante una estresante campaña de “vota por mi cartel”, entran en “guerra” para ver quién recauda más votos para optar a ser elegido ganador del concurso. Aunque tampoco ésta campaña te da la seguridad, ya que es evidente que estas votaciones son perfectamente amañables.

    Sin embargo, el veredicto a puerta cerrada tampoco es la panacea.

    Por otro lado, sea una imagen fruto de un concurso o encargada a un profesional, una propuesta que nos satisfaga a pueblo y al sector profesional es harto complicado, por no decir imposible, aunque, indudablemente, se puede mejorar infinítamente, tarea que no está entre las prioridades de los organizadores.

    Lo que sí tengo claro es que los concursos son una manera de dar la oportunidad a nuevos talentos, por lo que los considero un factor de enriquecimiento. Eso sí, llevados a buen término con seriedad y transpariencia,… virtudes que brillan por su ausencia en este país.

    Así que no nos queda otra que seguir pidiendo peras al olmo, quién sabe, eso de la esperanza siempre ronda por nuestras cabezas…

  • Alex

    O cuando un concejal de un importante pueblo de Valencia, que ahora no viene a cuento, me dijo en la entrega de premios de un concurso de carteles “si hubieras sido de aquí te hubieras llevado el primero en vez del segundo premio” y se quedó tan ancho. Es lo que hay. No en todos los sitios, pero si en muchos.

  • Alex

    A mi no me sorprende en absoluto. El Ayuntamiento de Valencia nunca ha sido precisamente el mejor valedor del diseño, ni en el cartel ni en nada. Aún recuerdo cuando para ganar algunos concursos que convocaban cada año debías ser “alumno” o “exalumno” de ciertos miembros del jurado o tus oportunidades eran cero.

  • isidro

    Por favor.. soy de Zaragoza y me interesaría muchísimo saber mas sobre el plagi y el plagiador… aclarádmelo que aquí se sabe muy poco del tema.

  • Indignado

    Es increíble lo mal que se puede hacer, pero no le echemos toda la culpa a los politicuchos… Si queremos una imagen seria habrá que cabrearse de verdad, demandarles, hacer ruido, levantarse en armas!!!! Arrancar los carteles de las paredes, enviarles 1000 cartas con la queja… lo que sea! Porque cuando tienen a un colectivo cabreado entonces empiezan a hacerle caso. He dicho!

  • Maria Hierro

    Los políticos solo piensan en sacar rendimiento de sus acciones y una manera es convertir la imagen del ayuntamiento en un simple festival populista. Y así nos va.

  • Luis de Andrés

    Tienes razón. Muchas veces hay que ver lo que hacen algunas asociaciones y profesionales como para pensar… ¿pero esto es lo que nos representa? Claro, luego es difícil argumentar que los políticos lo hacen peor.

  • Luis de Andrés

    Tienes razón. Muchas veces hay que ver lo que hacen algunas asociaciones y profesionales como para pensar… ¿pero esto es lo que nos representa? Claro, luego es difícil argumentar que los políticos lo hacen peor.

  • Romualdo Faura

    Vale, muy bien, fenomenal. A mi me encanta esta parte del texto: “Las quejas llegan a los ayuntamientos, a los alcaldes, a los concejales por medio de los profesionales, pero también desde asociaciones profesionales de todo tipo –nos consta en Valencia la implicación deADCV en ello o READ– pero los políticos parece que no lo ven como una prioridad.” Y luego ver esto: http://www.designread.es/encuentro/
    Aqui nos quejamos amargamente de que no nos toman en serio y luego hacemos semejantes indecencias. A ver, quien es el chulo que dice que el abanico está muy por encima —como diseño— de la sevillana con la raqueta.
    Yo me imagino contándole al Alcalde de turno: “mire usted, háganos caso, que nosotros sabemos de esto de diseño y si no mire la joya que nos hicimos —atención— para nuestro primer encuentro, un abanico que lo está petando.