Villangómez busca una propuesta para ampliar su ruta de arte rural con un mural inspirado en el eclipse solar de agosto. A cambio de diseñarlo, desplazarse hasta Burgos y pintarlo durante cinco días, la persona seleccionada recibirá 500 euros y una camiseta, sin que la convocatoria aclare quién paga el desplazamiento, la estancia o las comidas.

La Asociación Pollogómez ha abierto una convocatoria para seleccionar a la persona que realizará un nuevo mural de gran formato en Villangómez entre el 17 y el 21 de agosto. Para participar hay que presentar previamente una propuesta adaptada a la pared y vinculada al eclipse solar. Quien resulte elegido deberá desplazarse al municipio, reservar hasta cinco días de trabajo y ejecutar la obra. Todo ello por 500 euros y una camiseta.

No hemos encontrado en la convocatoria ninguna referencia al pago del viaje, el alojamiento o la manutención. Tampoco se menciona una bolsa adicional para cubrir esos gastos. Se entiende, entonces, que correrán a cargo del artista, quien deberá utilizar los 500 euros para pagarse todo aquello que la organización no cubre.
El supuesto premio puede desaparecer antes de empezar a pintar. Transporte, varias noches de alojamiento y comidas durante los días de ejecución bastan para consumir buena parte de esa cantidad. Y todavía quedarían fuera las horas dedicadas a preparar e idear el proyecto, organizar el desplazamiento y realizar el mural durante los días establecidos.

La convocatoria presenta como parte destacable de sus condiciones que la organización proporcionará la pintura y la infraestructura necesaria para trabajar en altura. Menos mal, sin ello el mural sería difícil de hacer.
Sin pagar el trabajo ni compensar los gastos, la camiseta que también se ofrece convierte al muralista, además, en publicidad ambulante de la misma organización que le ofrece una cantidad insuficiente para pagar siquiera su participación. Este complemento remata la desfachatez que se necesitan para plantear algo así. Y que, con todo, parezca buena idea.
Disfrazan un encargo profesional de oportunidad cultural y convierten una remuneración miserable en un premio.













