El club ha abierto hasta el 16 de agosto una convocatoria internacional para elegir el concepto y el diseño de la equipación especial Forever Green de la temporada 2026/27. Los participantes investigarán una problemática ambiental para convertirla en una propuesta gráfica original y demostrar que puede reproducirse sobre tejido. Un comité seleccionará cuatro finalistas y una encuesta en Instagram decidirá el resultado. Todo ello sin presupuesto para quien haga el trabajo: ni las cuatro propuestas finalistas ni la ganadora recibirán un euro.

Forever Green es la plataforma con la que el Real Betis desarrolla desde 2020 sus iniciativas ambientales y utiliza el alcance del fútbol para difundir mensajes sobre cambio climático, biodiversidad, residuos o consumo responsable. Su próximo proyecto es una camiseta especial fabricada con poliéster reciclado, pero esta vez el diseño no partirá del club o de su proveedor técnico, Hummel, sino de un concurso abierto a cualquier persona mayor de 14 años.
La convocatoria es exigente como es habitual en estos concursos especulativos. Cada participante deberá diseñar el frontal, el dorsal y las dos mangas sobre una plantilla técnica, plantear una propuesta original e inédita, justificar en un texto su relación con un problema ambiental y garantizar que pueda reproducirse sobre tejido. Un comité formado por representantes del Real Betis, Forever Green y, posiblemente, Hummel escogerá cuatro finalistas. Después, una encuesta de 72 horas en Instagram determinará cuál de ellos inspira la equipación.
La propuesta elegida podrá ser modificada por el club para adaptarla a necesidades productivas, deportivas, reglamentarias o comerciales. El verde deberá tener un peso predominante y la camiseta incorporará el escudo, los patrocinadores, la tipografía y los restantes elementos corporativos. Hasta aquí, un proceso de diseño reconocible: briefing, investigación, desarrollo gráfico, argumentación, adaptación técnica y selección. Pero, para sorpresa de nadie, no hay presupuesto para pagarlo.

Quien realiza el trabajo recibe, si gana, dos entradas VIP para el partido Forever Green y una camiseta firmada por el primer equipo. Si no gana, se lleva la “experiencia” y poco o nada más.
Además, el Betis se reserva la facultad de modificar el diseño vencedor o incluso de no fabricarlo, comercializarlo ni utilizarlo finalmente. La sostenibilidad, por lo visto, alcanza al poliéster reciclado, pero no impide tratar el diseño como un producto de usar y tirar.
Eso es precisamente lo que caracteriza a este tipo de concursos: poner a trabajar a personas sin cobrar un euro para que la organización, de manera poderosa y abusiva, pueda escoger después la solución que más le convenga.
La fórmula se repite con carteles, logotipos, etiquetas, campañas institucionales y ahora también con equipaciones deportivas. Cambian el promotor y el objeto, pero el mecanismo permanece: se presenta como una oportunidad aquello que, en una relación profesional ordinaria, sería un encargo remunerado.

La votación en Instagram se vende como una oportunidad para democratizar la elección, pero simplemente sustituye los criterios profesionales aplicados por el comité -calidad gráfica, coherencia ambiental y viabilidad técnica- por la capacidad de cada finalista para conseguir clics durante 72 horas. El resultado puede depender más de su número de seguidores, de la movilización de su entorno o del impacto inmediato de la propuesta en una pantalla que de su calidad como equipación.
Por supuesto, habrá aficionados encantados de participar. Y eso el Betis lo sabe muy bien. Usa el entusiasmo y el vínculo emocional con el equipo para obtener propuestas completas sin asumir el coste del trabajo.
En definitiva, una camiseta de poliéster reciclado puede lanzar un mensaje sobre el futuro del planeta; una camiseta diseñada gratis también lanza otro, bastante menos sostenible, sobre el valor que el club concede al trabajo creativo.













