Me presenté a este concurso, pero cometí el error de creer que tenía ámbito nacional cuando, en realidad, estaba concebido como un concurso de carácter local.
Lo hice con la ilusión de quien participa en una convocatoria con una remuneración digna y una cierta relevancia profesional. Sin embargo, al leer detenidamente las bases, me acordé enseguida de Gràffica. Quienes las redactaron consiguieron plasmar, negro sobre blanco, una absoluta falta de criterio. Un documento desordenado, reiterativo, que aborda los mismos aspectos en apartados distintos y que, además, omite información esencial para cualquier participante.