El estilo Y2K gira en torno a la estética pop que floreció entre finales de los años 90 y principios de los 2000. La llegada de un nuevo siglo y un nuevo milenio (que comenzaron el lunes, 1 de enero de 2001) exacerbó el gusto por una estética mayormente influenciada por la emergente tecnología digital que comenzaba a desarrollarse a gran velocidad, lo que dio pie a una visión futurista que impregnaba prácticamente cualquier expresión creativa.
La tecnología posibilitó, por ejemplo, el uso de vibrantes colores flúor, la proliferación de gráficos tridimensionales y el desarrollo de los efectos especiales cinematográficos gracias a las posibilidades de la creación de imágenes por ordenador. Había una fascinación generalizada por todo lo que tuviera que ver con la tecnología digital, que cristalizó en la multiplicación de efectos metálicos y texturas cromadas, referencias a los videojuegos, el movimiento hacker y el código binario, todo ello aderezado con toques de anime japonés, rabia ciberpunk, nihilismo grunge.