El trabajo de Thonik, un estudio especializado en diseño en movimiento, es un interesante ejemplo sobre como la tipografía se adapta a esta tendencia.
La tecnología determina, en gran medida, las corrientes estéticas de cada época. Actualmente, se diseñan toda clase de artefactos visuales con letras que no paran de moverse, letras que cambian de color, de forma, de estilo, de peso, que se desarman y se vuelven a armar… los límites hay que buscarlos en los confines de la imaginación de los diseñadores. O en los límites de las posibilidades actuales de la tecnología que les da soporte.