La marca de refrescos propiedad de Coca-Cola actualiza su sistema visual sin romper con su pasado: vuelve el Lymon, el logotipo gana protagonismo y el diseño se carga de energía para reconectar con la cultura urbana.
Sprite ha presentado su nueva identidad global de la mano de la agencia londinense forpeople y su equipo interno de diseño en The Coca-Cola Company. Lejos de plantearse como un rebranding radical, el proyecto se define como una evolución estratégica que busca algo más ambicioso: recuperar la relevancia cultural de la marca en los territorios donde históricamente ha tenido peso.