La campaña municipal Poca vergonya del Ayuntamiento de Barcelona ha abierto un debate muy habitual en fotografía, diseño y dirección de arte: cuándo un parecido es una apropiación y cuándo estamos, simplemente, ante una solución visual cercana a otra ya existente.
El fotógrafo japonés Shin Noguchi ha señalado el gran parecido entre dos imágenes de la campaña y fotografías suyas anteriores, mientras el consistorio defiende la originalidad del trabajo encargado al fotógrafo barcelonés Hugo Menduiña. Más allá del ruido en redes y de las acusaciones de plagio lanzadas con rapidez, el caso vuelve a situar en primer plano una pregunta más compleja: qué se protege realmente cuando hablamos de autoría visual.