READ firma un manifiesto contra la inteligencia artificial redactado con ayuda de inteligencia artificial. En el propio Anexo III del documento se reconoce, sin rubor, que se utilizó “ChatGPT-4 para el análisis documental de las fuentes”. Es decir, el texto que pretende advertir sobre los riesgos de la IA en el diseño y marcar un marco ético de actuación se apoya en la misma tecnología que supuestamente amenaza la profesión. No es un rumor ni una interpretación: está escrito negro sobre blanco en el anexo del propio documento.
El anexo lo confiesa, pero la sospecha va más allá. Cuatro herramientas de detección distintas —Originality.ai, Scribbr, GPTZero y Copyleaks— señalan que el 85% del texto del manifiesto muestra patrones característicos de haber sido escrito por una IA. Es cierto, no es concluyente, pero tampoco es casualidad. Y cuando se lee el manifiesto con atención, huele bastante a IA: párrafos planos, enumeraciones interminables de valores y principios, un estilo neutro y burocrático, fórmulas repetitivas como “es necesario garantizar” o “resulta esencial que”. Un manifiesto sobre ética, sostenibilidad y humanidad que parece más salido de un generador automático que de un grupo de diseñadores reflexionando sobre su profesión.