La ADG-FAD ha concedido el Laus de Honor 2026 a Pilar Villuendas, diseñadora gráfica y pintora cuya trayectoria atraviesa el diseño activista, la comunicación pública y la docencia. El reconocimiento sitúa en primer plano una forma de entender el diseño no solo como oficio o servicio, sino también como práctica crítica vinculada a los cambios sociales, políticos y culturales.

La Asociación de Diseño Gráfico y Comunicación Visual ADG-FAD ha anunciado la concesión del premio ADG Laus de Honor 2026 a Pilar Villuendas. La entidad subraya en su comunicado el “profundo compromiso social y político” de su obra y reivindica el valor de un trabajo que entendió el diseño como herramienta de transformación social mucho antes de que ese enfoque se convirtiera en un lugar común dentro del discurso contemporáneo sobre la profesión.
No es un matiz menor. En un momento en el que buena parte del sector vuelve a debatir sobre la dimensión ética del diseño, el papel de Villuendas aparece como el de una pionera. Su trayectoria, desarrollada entre la gráfica, la pintura y la comunicación institucional, ayuda a leer varias décadas de cultura visual en Barcelona y en Cataluña, pero también una manera de ejercer la profesión desde el compromiso y no solo desde el encargo.


Del diseño activista a la comunicación pública
Según ADG-FAD, Pilar Villuendas comenzó su actividad en los años setenta colaborando en proyectos e iniciativas sociopolíticas y culturales, siempre con una visión de género y una fuerte implicación en la defensa de la mujer. En aquellos años puso el diseño al servicio de asociaciones de vecinos, sindicatos y partidos de izquierdas, en un contexto en el que muchas de esas obras colectivas ni siquiera llegaban a firmarse.
Más tarde, tras fundar su propio estudio y después el despacho Villuendas + Gómez Disseny junto a Josep Ramon Gómez, orientó buena parte de su carrera hacia proyectos sociales y culturales para la administración. ADG-FAD recuerda también que en 1980 impulsó junto a Jaume Bach la primera campaña de planificación familiar en democracia para la Generalitat. Esa experiencia, lejos de quedar como una etapa inicial, se proyectó después en una práctica profesional sólida vinculada a instituciones y equipamientos públicos en un momento decisivo: el de los primeros ayuntamientos democráticos y la redefinición visual de la esfera pública.

Esa es seguramente una de las claves de este reconocimiento. La obra de Villuendas no se limita a una serie de piezas destacadas, sino que puede leerse como una crónica gráfica de varias transformaciones políticas, urbanas y culturales. En ese recorrido figuran colaboraciones con el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Catalunya, el COOB’92, la Fira de Barcelona, el Col·legi Oficial de Metges, la Diputació de Barcelona, el Institut del Teatre, TMB, el Museu Nacional d’Art de Catalunya, el Gran Teatre del Liceu, el PSUC o CCOO, entre otras instituciones y organizaciones.


Un premio que reordena el foco
El Laus de Honor distingue cada año trayectorias que han dejado huella en la profesión y en la cultura visual contemporánea. En la edición anterior el galardón recayó en Mario Eskenazi, y antes lo recibieron nombres como Enric Satué, Cruz Novillo, Pati Núñez o Raquel Pelta. La elección de Villuendas introduce ahora otro acento: el de una práctica donde diseño, activismo, pedagogía e institución no aparecen como mundos separados, sino como partes de un mismo recorrido.
ADG-FAD destaca también su papel en la formación de nuevas generaciones de diseñadores, a través de la docencia en Elisava, Massana y la Facultad de Bellas Artes de Barcelona, así como su implicación en la defensa de la profesión. Además de ser miembro de ADG-FAD y del Col·legi Oficial de Dissenyadors Gràfics de Catalunya, Villuendas fue presidenta de la Associació de Dissenyadors Professionals entre 2002 y 2006.
La entrega del galardón tendrá lugar el próximo 11 de junio en la Nit ADG Laus 2026, que se celebrará en el DHub Barcelona. La fecha coincide con la ceremonia en la que se darán a conocer el resto de premios de la presente edición.
En términos de lectura sectorial, el reconocimiento a Pilar Villuendas no solo premia una trayectoria individual. También devuelve visibilidad a una genealogía del diseño que a menudo queda fuera de los relatos más repetidos: la de quienes entendieron que la comunicación visual podía intervenir en la vida pública, acompañar demandas colectivas y ayudar a construir imaginarios de cambio. Y eso, visto desde hoy, no suena en absoluto a pasado.















