Multiópticas sorprende al público con un anuncio con el que pretende romper complejos

Dicen que todo depende de los ojos con los que se mire, y así lo ha demostrado Multiópticas con su última campaña: ‘Miradas’. Sra. Rushmore ha creado una campaña publicitaria para la óptica en la que muestra pequeñas historias de personas valientes, satisfechas con ellas mismas y sin complejos. En su último spot aparece una mujer con una mastectomía.

Multiópticas cáncer de mama1

Bajo el lema «te van a mirar, pero la mirada que importa es la tuya», la óptica ha lanzado un nuevo anuncio de gafas que invita de nuevo a reflexionar sobre los prejuicios y las barreras que la sociedad se impone día a día. Su último spot ha sido bien recibido y aplaudido por el público. En él aparece la imagen de una mujer con una mastectomía tomando el sol en topless en la playa y mostrando la cicatriz de su operación. Con esta imagen, Sra. Rushmore ha querido humanizar y normalizar algo que no es común ver en la televisión, el cuerpo de una mujer que ha pasado por un cáncer de mama.


Señora Rushmore es una de las agencias más creativas y mejor valoradas de nuestro país. Fundada en el año 2000, pronto logró hacerse un hueco entre las principales marcas. En esta campaña publicitaria de gafas, Rushmore ha apostado por normalizar diversas situaciones. Los protagonistas de las pequeñas historias son personas que, a pesar de ser totalmente conscientes de que van a ser observados y posiblemente juzgados, se muestran satisfechos de ser quienes son, sin complejos, sin inseguridades y siendo ellos mismos

Son personajes caracterizados por una gran valentía y seguridad en ellos mismos: una pareja con síndrome de down besándose en público, una mujer transexual que reivindica su derecho de ser mujer, un hombre mayor que vuelve a la universidad, una pareja en la que se aprecia una gran diferencia de edad o una chica que perdió una pierna en un accidente y que continúa haciendo balet sin ningún tipo de inseguridad; y ahora, una mujer que ha sufrido cáncer de mama y que no tiene vergüenza de mostrar su cicatriz. Visibilidad, normalidad y progreso son los mensajes que Multiópticas ha querido transmitir con estas pequeñas historias.

Sra.Rushmore

Captura pantalla spot 'Miradas' Captura pantalla spot 'Miradas'2 

There are 2 comments

  1. Elena

    “Tengo una mastectomía y me importa un pito. Compra mis gafas de sol” Eso es lo que parece querer vender este anuncio.

    La agencia Sra. Rushmore siempre me ha parecido original y con unas campañas interesantes, pero esta vez se ha pasado con el marketing emocional. Y lo digo desde una doble visión: soy publicista y he pasado un cáncer de mama.
    Bajo la excusa de normalizar y hacer visible una enfermedad, de mostrar la fortaleza de esas mujeres -tal y como nos dijo la agencia- solo hay ganas de emocionar. En la asociación en la que estoy, de mujeres afectadas por el cáncer de mama, hace más de un año que se pusieron en contacto con nosotras para invitarnos al casting. Sí, también hay selección de qué mastectomía es la más bonita. Y no es por casualidad que haya salido una chica joven, delgadita y con una operación poco impactante. A todas las socias les pareció un insulto esa carta y el anuncio en sí.
    Estoy cansada de que infinidad de productos se vendan con lazos rosas diciendo que ayudan a la causa. Nadie controla las cantidades que esas marcas dan a la investigación o a lo que sea.
    Y dejémonos de tonterías, las mujeres con cáncer de pecho no quieren estar monísimas con gorritos cuquis y tomar el sol en top les. Durante todo el proceso estamos agotadas, asustadas y destrozadas. No queremos que nadie trivialice eso. Que una de cada ocho mujeres vaya a padecer un cáncer de mama a lo largo de su vida no debería “normalizar” la situación, sino hacernos pensar y sobre todo, estudiar científicamente las causas y cómo evitarlo y curarlo.

  2. Persona Inédita

    En este caso, y desde mi experiencia personal, la publicidad es de muuuucha mejor calidad que las gafas marca “mo”. Menos marketing emocional y más calidad y profesionalidad en los cristales. Caí en la tentación de dos gafas con cristal anti-reflejante por 77 euros y aún me dura el dolor de cabeza. Hay cosas en las que hay que comprar calidad y en donde las gangas no son válidas. Lo cierto es que me devolvieron el dinero. No creo que fuera la primera vez que lo hacían.

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