La exposición reúne los resultados del primer laboratorio creativo de innovación, diseño y artesanía impulsado por el Cabildo de Tenerife a través de Artenerife. Durante seis meses, dieciocho artesanos y artesanas han trabajado junto a diseñadores, mentores y expertos para desarrollar piezas que reinterpretan oficios tradicionales desde una mirada contemporánea.


La artesanía no siempre necesita mirar hacia atrás para reivindicarse. A veces, la mejor forma de proteger un oficio es ponerlo en diálogo con otros lenguajes, someterlo a preguntas nuevas y permitir que la materia, la técnica y el diseño encuentren una forma distinta de relacionarse. Esa es, precisamente, la idea que atraviesa Mida Lab 2024/25: Laboratorio de innovación, diseño y artesanía, una exposición que presenta los resultados del primer laboratorio creativo impulsado por el Cabildo de Tenerife a través de la Empresa Insular de Artesanía, Artenerife.
Durante seis meses, dieciocho artesanos y artesanas de distintos oficios han participado en un proceso de investigación, experimentación y co-creación junto a diseñadores, mentores y expertos nacionales e internacionales. El objetivo no era producir una colección de objetos cerrada, sino abrir un espacio de trabajo donde tradición e innovación pudieran convivir sin caer en el tópico. A través de talleres, dinámicas colectivas y sesiones de mentoría, los participantes han desarrollado prototipos y productos que reinterpretan técnicas y objetos tradicionales desde una mirada actual.
La muestra reúne piezas nacidas del cruce entre el saber artesanal, el pensamiento de diseño y la identidad canaria. En ellas aparecen investigaciones en torno a barros locales, usos innovadores de la fibra de platanera y reinterpretaciones de iconos como la pandorga o la cuchara-lapa. Más que ejercicios formales, las propuestas plantean la artesanía como un territorio desde el que pensar la sostenibilidad, los materiales de proximidad y las nuevas formas de producción.

La sobremesa como espacio de diseño
El concepto que articula la exposición es la sobremesa, entendida no solo como el momento posterior a la comida, sino como un tiempo suspendido en el que la mesa deja de ser un soporte funcional para convertirse en un espacio de encuentro, conversación e intercambio. Bajo esta premisa, la mesa funciona como dispositivo central de investigación: un lugar desde el que observar cómo se relacionan los objetos, los cuerpos, los usos cotidianos y los contextos sociales.
El proceso de trabajo partió de la observación de la mesa en distintos ámbitos de un hotel, desde zonas comunes y áreas de tránsito hasta espacios privados. A partir de esa lectura del entorno, el laboratorio identificó hábitos, gestos y necesidades que sirvieron como punto de partida para el desarrollo de las piezas. El objeto, en este caso, no aparece como una solución aislada, sino como parte de una experiencia más amplia.
En ese recorrido, el oficio artesanal se entiende también como una forma de pensamiento. La materia no se limita a ser ejecutada: informa, condiciona y guía el desarrollo del proyecto. Las piezas presentadas se conciben como acompañantes de esa sobremesa; elementos que ayudan a definir y hacer visible una experiencia de convivencia.

Un laboratorio colectivo
La exposición subraya además el carácter colaborativo del proceso. Más que una suma de piezas individuales, Mida Lab 2024/25 plantea una red de aprendizaje compartido entre artesanos, diseñadores y mentores. La artesanía deja así de presentarse únicamente como una práctica individual para convertirse en un intercambio de saberes capaz de proyectar los oficios hacia un contexto contemporáneo.
Entre los mentores del laboratorio figuran Idoia Cuesta, Héctor Serrano, Astrid Suzano, Xavier Luesma y Vega, Pilar González, Rafael Galindo, Carol de Burgos, Alejandro Raya y Horge Pérez. Su participación ha permitido acompañar el proceso desde distintas perspectivas, reforzando la idea de que el diseño puede actuar como herramienta de mediación entre la tradición material y las necesidades actuales.
En un momento en el que la artesanía suele ser utilizada como recurso estético o como etiqueta de autenticidad, Mida Lab propone una lectura más compleja. No se trata solo de conservar técnicas, sino de activarlas. De entender que los oficios pueden ser también espacios de innovación, siempre que el diseño no se imponga sobre ellos, sino que trabaje desde la escucha, la materia y el contexto.















