Llevo varios días con la cabeza del revés por las declaraciones de María Pombo. Para quien no lo sepa, Pombo —tataranieta de Concha Espina, nominada en varias ocasiones al Nobel de Literatura— es una de las influencers más populares del momento. Millones de seguidores, solo en Instagram supera los tres millones, que la escuchan como si lo que dijera fuese palabra revelada. Pues bien: en su canal, soltó esta perla. “Hay que superar que a lo mejor hay gente a la que no le gusta leer. Y encima no sois mejores porque os guste leer”.
Después de semejante frase, enseñó los libros que tiene en casa. Dan ganas de llorar. “El principito, que lo compré en Zara Home”. Por cierto, Zara Home vende muchos libros para decorar —lo he preguntado personalmente en tienda— y parece ser que los clientes los compran por el color. Así estamos: los libros como complemento de interiorismo, no como alimento intelectual.