Podría decirse que toda tipografía con tendencia a la neutralidad tiene su reverso extravagante. Entre «Gustine» y «Gustine Vaganza» media un universo conceptual que, cuando nos fijamos bien, no resulta una distancia insalvable.
Al contrario. Al fin y al cabo, son letras, sujetas a unas reglas y códigos estrictos, desafiados constantemente por la imaginación y la pericia de diseñadores tipográficos, calígrafos y letristas.