No hay peor pesadilla para un impresor que ver que le llega un encargo de un diseñador lego e inexperto, o simplemente despistado.
Si amplia es la paciencia que debe tener un diseñador con clientes que están lejos de entender cómo funciona la profesión, similar es la de los impresores encargados de materializar los trabajos creados por el diseñador.