Figma acaba de publicar su informe anual State of the Designer 2026, una radiografía global del momento que vive el diseño digital en plena normalización de la inteligencia artificial generativa.
La tesis no es especialmente complaciente, pero sí nítida: la adopción de IA ya es mayoritaria y está cambiando la manera de producir, colaborar y tomar decisiones, aunque no ha despejado del todo las dudas sobre el empleo, la calidad o el lugar del diseñador en la cadena de producto. El documento, elaborado a partir de una encuesta a 906 profesionales en cinco grandes regiones, apunta a una profesión en transición, con un equilibrio frágil entre optimismo, presión y necesidad de sentido.