¿Y si el Estado nos pagara por crear? por Víctor Palau

La noticia del Basic Income for the Arts en Irlanda funciona casi como un espejo. No tanto por su ambición política como por lo que revela de nuestro propio paisaje cultural.

Mientras allí se garantiza un ingreso básico a quienes crean —tiempo, estabilidad, algo tan sencillo como un margen para pensar— aquí seguimos atrapados en una realidad más incómoda: en España, el diseño, la ilustración, la fotografía, la música y las artes en general siguen viéndose como un pasatiempo. Una actividad digna, sí, pero secundaria. Algo que uno hace porque le gusta, no porque sea un trabajo.

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