Hace unos días en un post sobre el estado del diseño nos sentimos interpelados a aportar nuestra reflexión. En SOM GRAU, tenemos muchas ideas, pero van más allá de la disciplina del diseño; van sobre el bienestar de quien la ejerce y de su entorno familiar.

Van sobre el quedar excluida en la selección simplemente porque eres una profesional madura, con el famoso «criterio» que nace de los años de proyectos y retos superados en la espalda.
Van sobre estar condicionado por tu titulación, por haberte formado hace 30 años y quedar excluido de la docencia, licitaciones, ofertas de la administración pública y recientemente también en la privada.
Van sobre cómo los honorarios de muchos diseñadores cada vez son menores porque este sistema todo lo quiere de forma «inmediata» y «low cost», y lleva a muchos de ellos a utilizar herramientas para abaratar costes (ahora la IA, hace unos años WordPress, o los bancos de imágenes…). Dejando de trabajar con compañeros creativos como copys, ilustradores, fotógrafos, retocadores, programadores… y sobre todo producir más rápido.
Van sobre la precariedad, porque diseñar como todo sea precarizado; cada vez han desaparecido más estudios, hay muchos más freelances que sobreviven con honorarios justos, que juegan en dar de alta y baja con las cuotas de los autónomos o se pasan a la cara «B» del LP de nuestra profesión, porque no es posible facturar esos minijobs.
Van sobre cómo se trabaja, la creatividad necesita de la interconexión neuronal, de que fluyan las ideas, necesita de espacios donde pasen cosas. ¿Cuántas agencias, talleres y estudios han dejado de tener un espacio físico por el coste del alquiler? Saltamos a los coworkings pero también vimos que los costes eran sólo para otros más afortunados que no hablan nuestro idioma y que habitan en nuestros barrios, no los viven, no los sienten, no aprenden a ir en bici en ellos pero cada vez presionan más la ciudad y de pronto saltamos a nuestro hogar, más barato, sí… puedes poner la lavadora dar vueltas, qué lujo… pero ¿dónde ha quedado la retroalimentación creativa entre compañeros?
Van sobre también la salud mental de muchos de nosotros, que después de muchos años te sientes solo ante tantas barreras, timings infernales y malpagados que no te dejan conciliar, y sí, señores… Llevan a muchos compañeros a dejar la profesión. Perdemos talento por la precariedad en la que nos hemos instalado.
Y sí, los premios, las conferencias, los debates siempre brillan, design a tope… Pero debajo de la alfombra cada vez tenemos más cosas que no queremos mirar, y si queremos avanzar como profesión, hace falta levantarla y empezar a luchar por construir la profesión del futuro.
No sabemos si es un acto asociativo o sindicalista, pero sí reactivo. La edad no resta, la edad destapa, la capacidad de decir que no.
Nosotros decimos que NO. Seamos diseñadores activistas.
¡Paremos la precariedad, todo aquello que nos condiciona y nos aboca a ella!
Súmate: Formulario de adhesión a SOM GRAU
Gracias a todos los diseñadores que no caéis en el puro individualismo («a mí no me afecta», «yo tengo un grado», «mejor, menos diseñadores») y solo sumáis por empatía.
Os emplazamos a acompañarnos, escuchar, debatir y a seguir haciendo crecer tu plataforma, porque tú eres SOM GRAU.












