Me parece realmente complicado a estas alturas decir algo mínimamente original del conocido como estilo tipográfico internacional o estilo suizo.
A mitad del siglo XX, los diseñadores del país helvético conquistaron el mundo con la archicélebre Helvetica como mascarón de proa. Y parece fuera de toda duda que este estilo —armónico, proporcionado, racional, sereno y claro hasta el extremo— sigue manteniendo plena vigencia.