Rubén G. Castro (Enclavegráfica) se graduó en diseño gráfico en Elisava en el año 2000 y obtuvo también una titulación vinculada en Southampton. Más de dos décadas después, denuncia que esa formación no cuenta en España con un reconocimiento equivalente al grado, una situación que le ha cerrado puertas en la docencia, en plazas públicas y, cada vez más, también en licitaciones. Su caso refleja el vacío administrativo en el que siguen atrapadas varias generaciones de diseñadores formados antes de la plena integración de estos estudios en el sistema universitario.
Soy Rubén G. Castro. Me gradué en el año 2000 en Elisava como Graduado Superior en Diseño Gráfico. También tengo la titulación de Southampton, que tiene su chiste: soy licenciado en Inglaterra, pero no en mi país.
¿Qué ha supuesto en tu trayectoria profesional no tener reconocida hoy una titulación equivalente al grado?
En mi caso, llevaba unos siete años dando clases, los últimos cinco en ESERP. Impartía varias asignaturas en la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas relacionadas con el diseño.
Empecé con clases de 60 alumnos y cuatro horas seguidas. Después conseguí la asignatura que quería, Proyectos, con grupos más pequeños y alumnos más motivados, algo que se agradece mucho cuando das clase. Y al segundo año de impartir esa asignatura entró el Plan Bolonia y me tuvieron que echar por no tener la titulación reconocida y homologada como licenciado universitario.
¿En qué momentos concretos has notado más las consecuencias de esa falta de reconocimiento?
El primer mazazo fue no poder seguir dando clases. Por la misma época me presenté a una plaza que ofrecían en el Museu Marítim de Barcelona y tampoco pude acceder porque no tenía la titulación que se requería para el cargo.
Actualmente me encuentro con que cada vez se está pidiendo más esa licenciatura también para acceder a licitaciones. Y pienso que esto ya es el colmo. Como mínimo, deberíamos poder acceder a licitaciones, que ya de por sí son una odisea y una lotería para conseguir un trabajo. No sé si son conscientes, pero justamente quienes tenemos experiencia suficiente como para trabajar en una licitación, hacerlo bien y no cagarla, somos quienes estamos quedando fuera. El edadismo en el diseño… otro melón.
¿Qué le dirías hoy a las instituciones, escuelas y responsables del sector que no han resuelto este problema?
Empezaría por Elisava, para que me explicaran para qué me sirve la titulación de Southampton. Me siento estafado, porque barata no fue. Las privadas sí hicieron retitulaciones; en el caso de Elisava, me pedían el coste de todo un curso y un proyecto. Para mí, otra estafa. También he de decir que los estudios y la enseñanza no fueron ninguna estafa: yo aprendí un oficio.
También les diría que es una vergüenza que no se haya hecho nada en 20 años. Se montó el negocio de las escuelas de diseño, que salieron como setas, y ahora hay varias generaciones de diseñadores muy potentes sin reconocimiento oficial ninguno.
Pienso que son justamente las escuelas y las instituciones quienes deberían tener más fuerza y alzar la mano si ven una brecha en el sistema. Alguna parte de responsabilidad tendrán, ¿no? Lo de Oscar Guayabero ya es de traca. Y respecto a las instituciones, que tenemos varias, tampoco lo han resuelto: ¿no han podido resolverlo, no han sabido resolverlo o no han querido resolverlo? Este oficio es más que el reparto de premios y medallas.
