Las monoespaciadas, herederas directas de las máquinas de escribir y las favoritas de los programadores por su exactitud y legibilidad, pueden ser también artefactos cargados de emoción.
Se les suele atribuir monotonía y frialdad, pero pueden llegar a ser sofisticadas e incluso temperamentales en el entorno adecuado, como ya vimos hace unos meses en estas mismas páginas.