Llegó desde Buenos Aires en los años sesenta, junto a una generación de diseñadores argentinos que transformó para siempre la cultura visual de la ciudad. Autodidacta, profundamente influido por el Estilo Tipográfico Internacional, América Sánchez ha sido una figura clave en la consolidación del diseño gráfico institucional, cultural y corporativo en España, firmando algunas de las identidades más reconocibles del país y dejando una huella decisiva como diseñador, docente y referente intelectual del sector.

América Sánchez (Buenos Aires, 29 de mayo de 1939) es una figura esencial del diseño gráfico en España y uno de los nombres clave para entender la construcción de la cultura visual contemporánea en Barcelona. Diseñador gráfico, fotógrafo, ilustrador y pedagogo de la imagen, su trayectoria combina práctica profesional, docencia e investigación gráfica desde una posición libre, crítica y profundamente cultural.
Juan Carlos Pérez Sánchez, su verdadero nombre, adoptó profesionalmente el nombre de América Sánchez en homenaje a su madre, un gesto que ya anticipa una manera muy personal de situarse en el mundo y en la profesión, lejos de cualquier convención innecesaria. Su formación fue autodidacta, marcada por la influencia del Estilo Tipográfico Internacional (Swiss Style), que atraviesa toda su obra en forma de rigor, economía de recursos y pensamiento tipográfico.
Antes de establecerse en España trabajó en la agencia de publicidad Agens, una etapa temprana que le permitió conocer los códigos de la comunicación comercial y que, paradójicamente, reforzó su convicción de que el diseño debía ir mucho más allá de lo meramente publicitario.

De Buenos Aires a Barcelona: la generación argentina
En 1966 se trasladó a Barcelona con la intención de fundar su propio estudio. Su llegada se inscribe en un contexto muy concreto: el de la oleada de diseñadores argentinos que desembarcó en España entre los años sesenta y setenta y que tuvo un impacto estructural en la profesionalización del diseño gráfico.
Junto a Ricardo Rousselot, Mario Eskenazi, Carlos Rolando, Jorge Pensi y Norberto Chaves, América Sánchez contribuyó decisivamente a introducir una cultura del diseño moderna, conceptual y rigurosa en un país donde la disciplina todavía estaba poco estructurada.
No se trató solo de una suma de talentos individuales, sino de un cambio de mentalidad: una manera de entender el diseño como sistema, como lenguaje y como herramienta cultural. Barcelona fue el escenario donde esa transformación se hizo visible y duradera.
Un año después de su llegada, América Sánchez inició su labor docente en la Escola EINA, además de colaborar con otras escuelas e instituciones. Desde las aulas ejerció una influencia profunda, formando a generaciones de diseñadores y consolidando una idea del diseño basada en el pensamiento, la observación y la cultura visual.

Identidad institucional, gráfica cultural y pensamiento visual
La especialidad de América Sánchez ha sido, desde sus inicios, la identidad institucional y corporativa y la gráfica cultural y comercial. Su trabajo se caracteriza por una extrema atención a la tipografía, una depuración formal constante y una capacidad singular para dotar de significado a símbolos aparentemente sencillos.
Entre sus proyectos más reconocidos se encuentran el logotipo de la candidatura olímpica Barcelona 92, el del Centenario del FC Barcelona, la identidad de la tienda Vinçon, el Museu Picasso, el Teatre Nacional de Catalunya, Vieta, la Caixa, Torraspapel, Cervezas Moritz, la Escola Eina, el Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, la Generalitat de Catalunya, el festival Grec, el Ayuntamiento de Barcelona, las fiestas de la Mercè o el grupo Tricicle. En 2010 fue también el responsable del rediseño del medio digital VilaWeb.
Muchos de estos trabajos han sido analizados y citados en medios especializados y publicaciones sobre diseño gráfico, y forman parte del imaginario visual colectivo de varias generaciones.


Premio Gràffica 2013
En 2013, Gràffica otorgó a América Sánchez el Premio Gràffica, reconociendo no solo su trayectoria profesional, sino especialmente su labor como divulgador e investigador de las formas gráficas. El jurado destacó su trabajo tanto desde la docencia como desde proyectos de investigación visual como Barcelona Gráfica o Tresors gràfics, así como su actitud permanente de búsqueda, más allá del encargo profesional.
Como señaló el jurado en aquel momento, el reconocimiento se concedió por «no quedarse estancado ni conforme en el trabajo de encargo, sino desarrollar nuevas búsquedas en fotografía, ilustración e investigación gráfica, despojándose de la técnica para sacar fuera todo lo que lleva dentro».
Reconocimientos y presencia en museos
En 1992 recibió el Premio Nacional de Diseño y en 2001 el Premio Ciutat de Barcelona. Ha sido distinguido en seis ocasiones con el Premio Laus. Su obra fotográfica forma parte de colecciones como la Biblioteca Nacional de Francia, el Museo de Aurillac, el IVAM Centre Julio González y el Museo de Bellas Artes de Houston. Asimismo, varios de sus trabajos gráficos están integrados en la colección permanente del Museum of Modern Art de Nueva York.
América Sánchez no tiene web propia. Su obra, sin embargo, está profundamente incrustada en la ciudad, en las instituciones y en la memoria visual colectiva. Una trayectoria que explica, mejor que muchas teorías, cómo el diseño puede ser pensamiento, cultura y ciudad al mismo tiempo.










